"¿Por qué no te callas?"

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, November 16, 2007; 12:00 AM

El Rey Juan Carlos de España mandó a callar al Presidente venezolano Hugo Chávez el sábado y el mundo de habla hispana se estremeció.

De la noche a la mañana el "¿Por qué no te callas?"del rey se había convertido en una sensación en YouTube y en un timbre disponible para instalar en su celular. Un dedicado compositor convirtió la frase real en nueva letra para la popular canción española "Que viva España".

Durante los tres días de la Cumbre Iberoamericana en Santiago, Chile, Chávez pareció aprovechar cualquier oportunidad que tuvo para enfrentarse a los españoles. En particular, arremetió contra el ex presidente del gobierno español José María Aznar, que no estaba presente, llamándolo "fascista" y agregando que los fascistas "no son humanos... una serpiente es más humana."

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero, el actual presidente del gobierno español, se opuso a los comentarios de Chávez e intentó expresar su desaprobación a los ataques personales del venezolano contra un ex líder "elegido por los españoles", Chávez insistió en interrumpir y repetir su calumnia de "fascista". El rey, sentado a la izquierda de Zapatero, se inclinó hacia delante, señaló directamente a Chávez y emitió las ahora famosas cinco palabras.

Periódicos a ambos lados del Atlántico ofrecieron encuestas y opiniones en torno al suceso que algunos calificaron de histórico. El incidente sin precedentes marcará "un antes y un después" en este tipo de cumbres presidenciales, de acuerdo con el conservador diario El Mundo de España. Cuando el rey le dijo a Chávez "lo que hace mucho alguien le tenía que haber dicho", marcó el final de la tolerancia al "matonismo político" de Chávez, dijo el diario.

Fidel Castro, en una contribución al diario oficial y único de Cuba, afirmó que "el sábado 10 de noviembre de 2007 pasará a la historia de nuestra América como el día de la verdad... El Waterloo ideológico" cuando Chávez se mostró firme ante un imperialismo que conducirá "al suicidio a nuestra especie".

No importa que el Rey Juan Carlos sea una figura básicamente decorativa o que Aznar sea el ex líder de un país ahora con un líder de centro izquierda. Para Castro y Chávez, el incidente es parte de un choque más amplio entre dos mundos donde solo uno puede salir vencedor. Por falta de representantes estadounidenses en la cumbre Iberoamericana, España se convirtió en el sustituto perfecto para sus arengas. El conflicto entre Chávez y España, con su pasado colonial y sus grandes inversiones en América Latina hoy en día, recuerdan "los días gloriosos" de Simón Bolívar, escribió Castro.

Pero si Chávez fuera más honesto acerca del actual estado de cosas tendría que reconocer una realidad que es mucho menos maniqueista. Claro que hay diferencias serias en América Latina hoy en día, y entre ellas una de las más significativas es la que separa a una izquierda nueva, moderada y práctica de una izquierda arcaica, estancada en la mentalidad de la Guerra Fría.

Entre los asistentes a la cumbre había fundamentalmente líderes de izquierda incluido Zapatero, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la propia anfitriona del encuentro, la Presidenta chilena Michelle Bachelet. En sus agendas socialistas están supuestamente alineados ideológicamente con Chávez. Pero en su enfoque de siglo 21, ellos han rechazado el antagonismo.

En forma reveladora, el tema de la cumbre fue la "cohesión social" con el objeto, tal como lo dijo Bachelet, de relegar la exclusión social y étnica de América Latina a un "mal recuerdo" del pasado. Entre los resultados más tangibles de la cumbre estuvo la creación de un fondo del agua, con una contribución de $1.500 millones de dólares de España, para servir a la mitad de los 58 millones de personas en América Latina que todavía no tienen acceso a agua potable. También los participantes del encuentro se comprometieron a crear un centro de emergencias en Panamá para asistir a América Central en desastres naturales y a la adopción de un protocolo que garantice el acceso a fondos de jubilación para cerca de seis millones de inmigrantes en la región y España.

Incluso en el momento del arrebato del rey, Zapatero estaba intentando explicarle a Chávez lo que sería una táctica más útil. "Lo que quiero expresar es que es una buena forma de poder trabajar y entendernos en favor de nuestros pueblos que nos respetemos", dijo. "Se puede discrepar radicalmente de las ideas ... y los comportamientos sin caer en la descalificación".

Pero Chávez probablemente no estaba escuchando; acostumbrado a ignorar la forma en que sus travesuras tienden a trivializar lo que supuestamente le preocupa tanto: la exclusión social. Si solo hubiera alguien que le instalara al líder venezolano el ahora famoso timbre en su celular para recordárselo.


© 2007 The Washington Post Company

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