El rol doble de Insulza

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, December 14, 2007; 12:00 AM

Por muy extraño que parezca he decidido que mis buenos propósitos para el Nuevo Año requieran los esfuerzos de otro. Mi esperanza es que José Miguel Insulza, Secretario General de la Organización de Estados Americanos, actúe más como presidente de la institución vigilante de la democracia en las Américas y menos como candidato presidencial chileno.

Insulza no ha escondido su deseo de convertirse en el mandatario de Chile en 2009. Viaja a su país con frecuencia y es citado a menudo en la prensa chilena opinando sobre los desarrollos políticos de su país. Sus aspiraciones se han hecho tan obvias que algunos dentro de la organización aseguran que utiliza la página de internet de la OEA para montar su campaña. En una ocasión su oficina de prensa publicó un artículo sobre la visita de la Secretaria de Estado de Estados Unidos Condoleezza Rice con una foto en la que aparecía Insulza solo.

Hace poco más de una semana, Insulza apareció en televisión chilena recordándole a sus compatriotas que "yo naturalmente voy a estar disponible" como candidato de la Concertación de centro izquierda en la elección de 2009. Patricia Esquenazi, su secretaria de prensa aquí en Washington que no habla inglés, parece más preocupada por la imagen de Insulza el candidato, que por la de Insulza el principal representante de la OEA.

Insulza justifica su doble rol afirmando que es bueno para la OEA que el secretario general se mantenga "políticamente vigente", como me lo dijo en una entrevista esta semana. Y eso es verdad hasta cierto punto - un funcionario que aspira a tener un futuro en una nación del hemisferio es preferible al estereotipo del funcionario de la OEA que aspira básicamente a jubilarse.

Pero la vigencia política de la OEA no se refuerza si sirve meramente como trampolín de un ambicioso futuro líder regional.

Para Insulza la OEA debiera ser no un conducto sino el campo donde se pone a prueba su capacidad como jefe ejecutivo. Hasta ahora Insulza ha demostrado ser un buen administrador. Algunos embajadores y funcionarios de la OEA le atribuyen el haber restaurado el orden y la credibilidad a la organización después de que tocó fondo hace tres años cuando acusaciones de corrupción obligaron al ex presidente de Costa Rica Miguel Ángel Rodríguez a renuncia apenas dos semanas después de su posesión como secretario general.

Pero como lo dijo Luis Lauredo, ex embajador de Estados Unidos ante la OEA, "no necesitamos un administrador, necesitamos un líder en la OEA". América Latina está pasando por uno de los "momentos históricos más difíciles de la era moderna", dijo Lauredo, un momento que "requiere el tipo de concentración que ahora sabemos que él (Insulza) no tiene".

Hoy existen disputas amplias y contenciosas dentro de la región y dentro de las naciones de las Américas. En muchos países, el escaso progreso económico ha alimentado un descontento popular. Algunos líderes regionales están apartándose de reformas capitalistas de décadas pasadas mientras viejas clases dirigentes claman por justicia ahora que aquellos previamente marginados han ascendido al poder.

En Bolivia, por ejemplo, el plan del Presidente Evo Morales de reformar la constitución y dar mayores poderes a las regiones pobres y mayores beneficios a la mayoría indígena amenaza con dividir a la nación andina. Los prefectos de cuatro de las provincias más ricas del país prometen que declararan su autonomía. Ya ha habido violencia que dejó a tres personas muertas y mas de cien heridos en protestas el 24 de noviembre.

La semana pasada, ambas partes del conflicto boliviano vinieron a Washington a reunirse con Insulza. Pero aunque la disputa ha estado fermentándose desde que Morales comenzó el proceso de reforma constitucional, Insulza se ha abstenido de hacer una visita para ver la situación de primera mano.

Era en ese tipo de acción que sobresalía uno de los predecesores de Insulza, el ex presidente colombiano César Gaviria. Gaviria tenía sus fallas pero también una buena idea de cómo actuar de manera presidencial. En varias ocasiones, cuando la institución fue lenta en responder a una crisis regional, Gaviria pasó por encima de los embajadores de la OEA para actuar rápidamente como conciliador. Su rápida aparición en Asunción en 1996 ayudó a prevenir el derrocamiento del Presidente Juan Carlos Wasmosy de Paraguay. En otras ocasiones, cuando los gobiernos estaban menos ansiosos de recibirlo, Gaviria consiguió que lo invitaran.

Insulza tiene los rasgos que podrían convertirlo en un gran líder. De hecho, su elección suscitó la esperanza, como me lo recordó un asesor del congreso estadounidense, de que este "tipo fuerte y de principios tomaría decisiones que rebasarían los límites." Si Insulza puede demostrar esas características durante la segunda mitad de su periodo, yo lograría mis buenos propósitos para el Nuevo Año y los chilenos podrían tener en él un candidato presidencial capaz y calificado.


© 2007 The Washington Post Company

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