La inmigración como parte de la solución

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, February 8, 2008; 12:00 AM

Con el Senador John McCain ahora más cerca de llevarse la nominación republicana, es muy probable que los días de proponer "deportarlos a todos" como solución a la inmigración han terminado en la contienda presidencial.

Aún así, el sentimiento anti inmigración ilegal continuará figurando este año de manera prominente en las campañas políticas a nivel local y estatal. Más aún, la inmigración permanecerá siendo un tema tan controversial a lo largo del país que tanto republicanos como demócratas predicen que una reforma integral como la que el Presidente Bush buscó pero no consiguió aprobar, no llegará a ninguna parte por lo menos en los próximos cuatro años.

Pero incluso si la reforma integral está fuera el menú político, la hora de una evaluación sobria y realista de los inmigrantes y de su impacto ya está llegando. De acuerdo con demógrafos y urbanistas, la próxima discusión sensata sobre inmigración ya está ocurriendo en un contexto distinto: las necesidades económicas y sociales sin precedentes causadas por el retiro de la generación de la posguerra o "baby boomer". Algunos de los miembros de esa generación han recibido sus primeros cheques de seguro social este año.

Dowell Myers, autor del libro "Inmigrantes y Boomers: Forjando una nuevo contrato social para el futuro de Estados Unidos", afirma que los políticos tendrían que pensar en los inmigrantes como parte de una solución, en vez de una amenaza, como lo han sugerido muchos en los últimos años. Demógrafo de la Universidad del sur de California que dirige el Grupo de investigación sobre dinámicas poblacionales, Myers cree que los inmigrantes y sus hijos tendrán que ayudar a Estados Unidos a enfrentar los grandes gastos del retiro de los baby boomer.

En dos años comenzará un cambio significativo en lo que se conoce como la "razón de dependencia de la vejez" -- es decir, la razón entre el segmento productivo y el segmento económicamente dependiente de personas de la tercera edad. Myers calcula que la dependencia aumentará drásticamente en Estados Unidos de 246 mayores por cada 1000 residentes en edad de trabajar en 2010 a 318 en 2020 y finalmente a 411 en 2030 -- un aumento de 76 por ciento en 20 años.

En otras palabras, habrá cada vez menos trabajadores para cubrir las crecientes obligaciones del gobierno con la tercera edad. Para financiar programas tales como el Seguro Social o Medicare (el seguro de salud para jubilados) "vamos a necesitar el mayor número posible de trabajadores", dijo Myers. Estima que los inmigrantes puede ayudar a responder a una cuarta parte del reto por venir.

Pero los trabajadores también necesitarán mayor preparación para ganar más dinero y así contrarrestar más eficientemente los costos de cuidar de los pensionados. Algunos seguirán siendo los codiciados y calificados inmigrantes que terminan en Silicon Valley y ese tipo de industrias. Pero un número más amplio de esos trabajadores se encuentra potencialmente en los propios hijos de inmigrantes, aquellos que alcanzarán la mayoría de edad en los próximos 20 años.

La educación jugará entonces un papel clave. Donald J. Hernández, sociólogo de la Universidad estatal de Nueva York en Albany que estudia el bienestar de niños de minorías raciales y étnicas en este país lo puso en términos simples: "en la medida que invirtamos en los niños, mejores serán los trabajos que obtengan, mejor el dinero que ganen y mejor para los baby boomer".

Considere por ejemplo el tema de la vivienda. Durante las próximos años muchos de los baby boomer pondrán en venta sus casas a medida que buscarán trasladarse al sur o lejos de centro urbanos congestionados. En algunos estados tales como Connecticut, North Dakota, Pennsylvania y West Virginia ya hay más casas a la venta que compradores.

Los inmigrantes y sus hijos podrían tener un gran impacto en el mercado de la vivienda, tal como lo han tenido en los últimos años. Según cifras del Censo evaluadas por Myers, los inmigrantes representaron 40 por ciento del crecimiento en compras de vivienda en todo el país entre 2000 y 2006. En California, Illinois y New Jersey excedieron por mucho la proporción de compradores nacidos en este país. En New Jersey, de hecho, todo el crecimiento durante este periodo se debió a compradores inmigrantes.

Muchas otras naciones industrializadas enfrentan en gran medida el mismo problema de Estados Unidos con el envejecimiento de su población. Canadá, por ejemplo, ha empezado a hacer esfuerzos significativos para atraer a trabajadores del exterior. El gobierno de Ottawa está invirtiendo más de $1400 millones en cinco años para proveer a los recién llegados con orientación, consejería, clases de idiomas y referencias laborales.

Myers está convencido de que durante el mandato del próximo presidente estadounidense "esta será una preocupación más grande y dominante que la que hoy representa la guerra de Irak". Los políticos ya están reconsiderando muchas actitudes en torno a la edad de jubilación, los beneficios de seguro social y los impuestos. Pero en ningún otro tema la actitud tendrá que cambiar más como en el de la inmigración.


© 2008 The Washington Post Company

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