¿Hora de limpiar la casa?

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, February 15, 2008; 12:00 AM

Por años Colombia se auto engañó ante el narcotráfico. Los funcionarios con demasiada facilidad aseguraban que no era su problema, que los colombianos no eran los consumidores de cocaína y heroína. Pero a finales de los 90, acusaciones de que Colombia se estaba convirtiendo en un narco estado llevaron al Presidente Andrés Pastrana a desarrollar una estrategia integral antidrogas, conocida como Plan Colombia.

Hoy México atraviesa un proceso de introspección similar. Nadie ha tildado a México de narco estado pero la violencia y la corrupción relacionadas con el narcotráfico se han hecho tan extensas que el Presidente Felipe Calderón ha declarado la guerra a las mafias de la droga que operan en territorio mexicano.

Estados Unidos ha alentado esta revaluación a veces con garrote y más a menudo últimamente, con zanahoria, mucha zanahoria. Desde el 2000 ha canalizado más de $5000 millones de dólares al Plan Colombia; ahora planea invertir hasta $1.400 millones de dólares en México en la Iniciativa Mérida, que lleva el nombre la ciudad donde se propuso.

Ese tipo de apoyo financiero ha producido resultados importantes. La Agencia de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) informa, por ejemplo, que hubo un aumento

de un 44 por ciento en el precio en la calle del gramo de cocaína y una caída en su pureza del 15 por ciento. Aún así, estos esfuerzos continuados de ayudar a otros a erradicar cultivos ilícitos, destruir laboratorios de droga, desmantelar cárteles y detener cargamentos, también podrían estar ocultando una falta de conciencia sobre las condiciones de los programas anti droga de este lado de la frontera.

La semana pasada, durante una audiencia del Congreso sobre la Iniciativa Mérida convocada por el Subcomité de la Cámara para el Hemisferio Occidental, funcionarios de la administración Bush enumeraron una lista de programas que esperan sean mejorados con el propósito de tener un mayor rol de respaldo a los esfuerzos de los mexicanos.

El presidente del subcomité Eliot Engel no se mostró muy complacido con lo que escuchó y criticó a la administración por el constante recorte de apoyo al tratamiento y la prevención del consumo de drogas en Estados Unidos desde 2005, incluido el más reciente recorte por $73 millones propuesto para el presupuesto de 2009.

Pero de acuerdo con Robert Charles, que ocupó el cargo de secretario asistente de estado para asuntos internacionales de narcóticos y policiales entre 2003 y 2005, un ejemplo aún más "evidente de la incomprensión" de la gravedad del problema de drogas en Estados Unidos se refleja en los continuos recortes de la administración a fondos policiales. Si bien apoya los programas internacionales, Charles teme que al debilitar esfuerzos estadounidenses para combatir el crimen organizado y el tráfico de drogas, el gobierno parece estar tratando los síntomas más apartados de "una enfermedad que nos está infectando acá".

Unidades especiales que coordinan esfuerzos anti drogas entre agentes locales, estatales y federales podrían desaparecer en su totalidad. En cada solicitud presupuestaria desde 2005, Bush ha eliminado todos los fondos para el programa Byrne Justice Assistance Grants, que ayuda a financiar esas unidades. Si bien el Congreso ha logrado restaurar parte de sus fondos cada año, negociaciones de último minuto para el año fiscal 2008 los recortaron a $170 millones, una tercera parte de la partida de 2007.

En una carta del 1 de febrero, el Senador Joseph Biden, presidente del Subcomité Judicial del Senado sobre crimen y drogas, le urgía a Bush restablecer los fondos para Byrne y un programa de policía comunitaria conocido como COPS. Ambos programas están marcados para no recibir fondos en la solicitud presupuestaria para 2009. Durante los 90, ambos recibieron más de $2.000 millones al año y ayudaron a reducir "las tasas de crimen en un 30 por ciento", asegura Biden.

Ronald E. Brooks, presidente de la Coalición Nacional de Asociaciones de Agentes Anti Narcóticos, califica ésta como "la peor crisis que haya enfrentado la actividad policial anti drogas desde la creación" de la coalición hace 14 años. Las unidades conjuntas han ayudado, por ejemplo, a detener grandes cargamentos de armas antes de ser traficados a México desde Estados Unidos, dijo Brooks. Funcionarios mexicanos consideran dicho tráfico como el principal problema que afecta la seguridad de su país.

Según testimonio de la DEA en la audiencia de la Cámara, una de las principales metas de la Iniciativa Mérida es entrenar y equipar a las fuerzas policiales en México y Centroamérica para que puedan responder de la mejor manera al creciente problema de crimen y violencia originado por la droga. Más específicamente, la solicitud presupuestaria de Bush incluye millones para ayudar a la policía federal mexicana a establecer unidades caninas de detección y mejorar la tecnología de comunicaciones para el servicio de inteligencia de México.

Entre tanto, el crimen violento en Estados Unidos va en aumento. En septiembre, el FBI reportó un segundo año de tendencia al alza, después de una tregua relativa entre 2002 y 2004. Aún así, la DEA tuvo su nómina congelada hasta el mes pasado y la agencia enfrenta dificultades para financiar la actualización de su equipo de comunicación.

Después de años de mirar en toda dirección posible para apoyar los esfuerzos antidrogas en el exterior, esta debiera ser la hora de que Estados Unidos empiece a mirar más hacia adentro.


© 2008 The Washington Post Company

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