Una vergonzosa guerra de palabras entre vecinos

Network News

X Profile
View More Activity
Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, March 7, 2008; 12:00 AM

Mientras tropas ecuatorianas se posicionaban en la frontera con Colombia esta semana y horas después de que el Presidente de Ecuador Rafael Correa rompiera relaciones con ese país, una guerra diplomática de palabras entre los países vecinos empezó aquí en la Organización de Estados Americanos.

El martes, la Canciller ecuatoriana Maria Isabel Salvador lanzó la primera ráfaga y acusó a Colombia de violar la soberanía de Ecuador y de ignorar cinco artículos de la Carta de la OEA al atacar un campamento guerrillero en Ecuador el sábado pasado. Inconforme con las disculpas públicas de Colombia, Salvador presionó por una condena regional a Colombia.

Camilo Ospina, representante permanente de Colombia ante la OEA, respondió al fuego con su propia lista de obligaciones internacionales anti terroristas supuestamente violadas por Ecuador. Ospina acusó a Ecuador de mostrar más simpatía por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que por las víctimas colombianas del yugo de las FARC.

Que esto se haya convertido en una crisis de esta magnitud y se amenace con la guerra -- Venezuela también ha enviado tropas a la frontera -- parece innecesario, por decir lo menos. Fue apenas hace un mes que la opinión mundial pareció unida contra las FARC. Millones de personas en más de 100 ciudades alrededor del mundo marcharon para expresar su oposición a las FARC y a su historia de asesinatos, secuestros y engaños.

Luego, el sábado en la mañana, fuerzas de seguridad colombiana bombardearon un campamento de las FARC a una milla dentro del territorio ecuatoriano después de que la guerrilla supuestamente disparara contra los colombianos matando a un soldado. Si bien ha habido otras ocasiones en que fuerzas colombianas han disparado en dirección a territorio de sus vecinos para repeler ataques de las FARC, esta se robó los titulares debido a que Raúl Reyes, segundo comandante de las FARC, murió en el bombardeo.

Esa mañana Correa interrumpió su discurso radial para recibir una llamada del Presidente colombiano Álvaro Uribe. Cuando regresó al micrófono lamentó la perdida de vidas y ofreció coadyuvar a la solución del conflicto interno colombiano.

Horas después el tono de Correa había cambiado radicalmente. Para el sábado en la noche Correa había retirado a su embajador en Bogotá y acusado a Uribe de mentir sobre el incidente. Ya para el lunes las tropas ecuatorianas empezaron a dirigirse a la frontera.

Incluso antes de que la guerra de palabras en la OEA terminara el miércoles con Colombia admitiendo nuevamente su incursión sin ser condenado regionalmente, parecía que esta crisis se constituía en una vergüenza que Ecuador pudo haber evitado.

Primero que todo, puso a Ecuador del lado equivocado en el tema de las FARC. En vez de mostrarse indignado por las continuas violaciones de su soberanía por parte de la guerrilla, Ecuador usó la OEA y las Naciones Unidas para denunciar a un vecino con el que tiene importantes relaciones comerciales y una "entrañable hermandad" -- para usar las palabras de Correa.

La secuencia de eventos reveló además la deferencia y dependencia de Ecuador con relación al Presidente de Venezuela Hugo Chávez quien condenó la acción de Colombia antes que Correa y movilizó sus propias tropas el domingo. Muchos observadores creen que una llamada de Chávez a Correa determinó que este último se tornara más agresivo contra Uribe.

La crisis también dice mucho acerca de la estrategia de Ecuador en su trato con las FARC. Funcionarios colombianos aseguran que en el computador de Reyes, recuperado tras el bombardeo, había dos cartas detallando reuniones recientes con el Ministro de Seguridad de Ecuador Gustavo Larrea, en las que Larrea aparentemente ofreció reemplazar líderes militares ecuatorianos hostiles a las FARC y solicitó a los rebeldes entrenar a residentes de la región en "organización de masas".

Ecuador cuestiona la autenticidad de esas cartas y otra supuesta evidencia de que Correa y Chávez estarían vinculados con las FARC para obtener mutuos beneficios políticos. Ecuador no niega sin embargo que las reuniones se dieron y argumenta que fueron motivadas por preocupaciones humanitarias. Funcionarios ecuatorianos dicen que antes de que Reyes muriera estaban a punto de lograr la liberación de otros rehenes secuestrados por las FARC.

Es verdad que todos los vecinos de Colombia se han visto forzados a lidiar con las FARC de una u otra manera debido a sus incursiones en su territorio. Tal vez este incidente sirva para clarificar que llegar a un acuerdo faústico con las FARC ya no es razonable. Es ingenuo creer que siempre y cuando las FARC no lleven la violencia a Ecuador, los rebeldes no tendrán ningún efecto perjudicial en el país.

Basta preguntarles a los colombianos sobre el costo social, político y económico causado por una organización que trafica con millones de dólares en drogas y armamento por una causa que ha perdido cualquier justificación política. Es por eso que los colombianos han dicho "no más" a las FARC y por lo que más del 80 por ciento apoya a Uribe y el ataque al campamento de Reyes.


© 2008 The Washington Post Company

Network News

X My Profile
View More Activity