Pistas para Obama en la búsqueda del voto hispano

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, June 13, 2008; 12:00 AM

Una de las preguntas clave que ha surgido desde que el Senador Barack Obama aseguró la nominación demócrata es si podrá atraer a los votantes hispanos, un importante segmento del electorado en varios de los estados más competidos este año. Durante las primarias, la Senadora Hillary Clinton con frecuencia se llevó más del doble de los votos latinos obtenidos por Obama.

Los más optimistas afirman que la migración hacia Obama ocurrirá naturalmente -- y que los hispanos favorecieron a Clinton simplemente debido a que están más familiarizados con su nombre. Ahora en la elección general, cuando la opción es entre un demócrata y un republicano, una mayoría de hispanos sin duda apoyará a Obama. Recientes encuestas de Gallup ya muestran a Obama con el apoyo de un 62 por ciento del los votantes hispanos registrados a nivel nacional en comparación con un 29 por ciento para el Senador John McCain.

Incluso aquellos más escépticos admiten que por lo menos la mayoría de latinos votará demócrata en noviembre. En la cima de su popularidad los presidentes republicanos Ronald Reagan y George W. Bush atrajeron solamente un 40 por ciento del voto latino. Pero el 62 por ciento del apoyo hispano pueda no significar mucho si una gran proporción de aquellos que lo apoyan vive en estados que Obama ya tiene entre el bolsillo.

Lo que los escépticos entienden es que no todos los votos latinos son iguales. En estados más disputados y donde los latinos representan una porción considerable del electorado, como son Nuevo México, la Florida, Nevada y Colorado, los votos hispanos son mucho más importantes para ambos candidatos. Y es en esos estados donde McCain podría contar con suficientes latinos para marcar la diferencia.

El que su nombre no sea suficientemente reconocido seguirá siendo un reto para Obama entre los latinos. Para ellos, McCain tiene la segunda "marca" más familiar-- después de Clinton -- y ellos "sienten que lo conocen", asegura Cecilia Muñoz del Consejo Nacional de La Raza. Como importante promotor de legislación que allanaría el camino hacia la ciudadanía para inmigrantes ilegales y veterano representante de Arizona, donde casi el 30 por ciento de la población es hispana, McCain tiene una extensa experiencia en relacionarse con las preocupaciones de los latinos.

El problema de McCain, sin embargo, será la empañada reputación de su partido. Tal como lo dijo Frank Sharry, director ejecutivo de America's Voice, tal vez nada lo afecte más entre latinos que el signo republicano que acompaña a su nombre. Si bien McCain permanecerá suficientemente moderado en el tema de inmigración, a pesar de algunos gestos políticamente oportunos para satisfacer un segmento de la base conservadora, la asociación del partido republicano con medidas de línea dura ahuyenta a los votantes hispanos. Si bien solo la mitad de ellos son inmigrantes, la mayoría ha llegado a ver la cruzada contra los inmigrantes ilegales de los últimos tres años como un movimiento anti hispano.

A mediados de los 90, medidas anti inmigrantes ilegales y contra la discriminación positiva en California (las proposiciones 187 y 209 respectivamente), junto con reformas a la asistencia social y a la inmigración a nivel federal -- todas atribuidas a los republicanos -- llevaron a que muchos hispanos votaran en contra de ese partido. En California, según Harry Pachón, presidente del Tomás Rivera Policy Institute de California, los hispanos jóvenes votaron tanto como los jóvenes blancos en la elección presidencial de 1996, algo que era "impensable" hasta entonces. Y en la Florida ese mismo año, más cubanoamericanos votaron demócrata por primera vez -- debido a la reforma al sistema de asistencia social, dijo Muñoz.

Ese tipo de reacción electoral sugiere que los latinos no solo votan por alguien con quien se identifican sino que también emiten votos de protesta. Aunque temas como la educación, la salud y la economía figuran como mayores prioridades para el electorado hispano, la inmigración es el gran motivador que lleva a los hispanos a las urnas.

De todos modos Obama tiene un reto por delante ante la minoría más grande del país y su campaña ha empezado esfuerzos para ampliar su apoyo. A comienzos de mes Obama lanzó una propaganda en Puerto Rico en la que habla español e intenta conectar personalmente con los ciudadanos isleños recordándoles que el también nació en una isla (Hawai).

Pero al final del día los mejores aliados de Obama en la movilización del voto hispano podrían terminar siendo el Departamento de Seguridad Interna de Bush y las personalidades de televisión que viven para atizar el sentimiento anti inmigrante. Si bien el tema de inmigración ha perdido fuerza en la campaña presidencial, el aumento de redadas a lo largo del país -- el número de inmigrantes indocumentados arrestados en sus trabajos se multiplicó por más de siete entre 2002 y 2006 -- y el continuo repicar del tema en televisión nacional por parte de Lou Dobbs, Bill O'Reilly y Glenn Beck mantendrán el tema muy fresco en la mente de los hispanos. Y eso solo podrá beneficiar a los demócratas.


© 2008 The Washington Post Company

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