La Fuerza Económica de la Immigratión Debiera Caerse de Su Peso

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, August 8, 2008; 12:00 AM

Un nuevo esfuerzo para repatriar a inmigrantes ilegales en este país llega por cortesía de la agencia de control de inmigración de Estados Unidos que, esta semana, empezó a ofrecer a más de 540.000 personas indocumentadas que han desobedecido una orden de deportación, la opción de poner sus asuntos en orden y presentarse ante una oficina de inmigración para regresar a su país.

Coincidencialmente un nuevo estudio de una institución que promueve la restricción de la inmigración a Estados Unidos, concluye que cientos de miles de personas que residían en este país ilegalmente ya se han auto-deportado. Desde agosto del año pasado hasta mayo, de acuerdo con cálculos del Center for Immigration Studies, la población de inmigrantes ilegales se redujo en cerca de un 11 por ciento, de 12.49 millones a 11.17 millones. A ese ritmo, asegura CIS, el actual número de indocumentados podría reducirse a la mitad.

Pero no hay que estar tan seguros. Expertos en inmigración y demógrafos no lo están. Coinciden con que ha habido algún aumento en el número de personas indocumentadas que están dejando el país pero no creen que se pueda decir con ninguna precisión cuántos son.

Las cifras de CIS se basan en una extrapolación de datos del Censo de Estados Unidos que no especifican el estatus migratorio. Los críticos aseguran que eso no es suficiente para una medición científica sólida. Wayne Cornelius, director del Center for Comparative Immigration Studies de la Universidad de California en San Diego, describió el método de CIS como algo tan "tremendamente impreciso" que hace el resto del análisis "básicamente inútil".

Incluso asegurar que la fluctuación se debe a las medidas de control es hablar con el deseo, afirman académicos que estudian inmigración. Con base en encuestas y otras investigaciones, ellos concluyen que si los inmigrantes indocumentados se están en efecto "auto-deportando" se debe más posiblemente a la desaceleración de la economía en Estados Unidos. "Tienen acceso a menos empleos... y sus gastos en Estados Unidos están aumentando debido a los elevados costos de la gasolina y los alimentos", dijo Cornelius.

El programa de deportación de ICE y el informe del CIS son sintomáticos de un debate de inmigración que ha perdido su norte. De hecho, ninguna cantidad de control en la frontera o en lugares de trabajo puede negar la fuerza persuasiva de empleos disponibles con ganancias potenciales increíbles.

Un informe reciente del Center for Global Development encontró que, incluso con la medida más conservadora, un hombre mexicano de 35 años con nueve años de educación ganaría 132 por ciento más trabajando acá que en su país. Para un boliviano el aumento sería más cercano al 270 por ciento y para un haitiano más del 740 por ciento.

Claro que quienes solo proponen una estrategia de control también ofrecen argumentos económicos para respaldar su posición. Una de sus fuentes principales ha sido el profesor de Harvard George Borjas, quien ha anunciado que la inmigración total de los 15 años anteriores contribuyó en un 3 por ciento en la reducción de los salarios de trabajadores estadounidenses.

Esta primavera, sin embargo, Borjas revisó su investigación previa y concluyó que el efecto en el trabajador estadounidense promedio de toda la inmigración, con o sin papeles, fue exactamente cero. Políticas de inmigración, obsesionadas todavía con un impacto cercano a cero, son políticas que perdieron perspectiva.

Uno pensaría que un análisis desapasionado del impacto económico de la inmigración, tendría que incluir hechos y cifras más significativas que informarían mejor el debate y como consecuencia haría que los inmigrantes hispanos se sintieran mejor acogidos que ahora.

De acuerdo con un informe emitido el mes pasado por el Consejo de las Américas con sede en Nueva York, ayudar a trabajadores hispanos a integrarse plenamente a la economía estadounidense representa beneficios económicos. Inmigrantes que hablan inglés ganan 17 por ciento más que los que no lo hablan; la contribución total de impuestos de un inmigrante promedio durante su vida supera el costo de servicios que el o ella usan en $88.000 dólares; y en 2010 habrá 3.2 millones de empresas de hispanos generando un total de $465 mil millones en ingresos.

En un evento en el Capitolio para el lanzamiento del informe, el Representante Charles A. González (D-Texas) lamentó la forma como los defensores de la inmigración "perdimos nuestro camino" al permitir que los opositores definieran el tema como algo que debe detenerse en vez de acogerse. Sin el sector empresarial estadounidense, agregó, será difícil encarrilar el tema en la dirección correcta.

Bob Merchant, vicepresidente del operaciones en Nueva Orleáns para Northrop Grumman Corporation Ship Building, coincidió en que la empresa privada deberá liderar el cambio. "Todos nos beneficiamos si acogemos a todas aquellas personas... que están deseando trabajar", afirmó en una entrevista. "Si las empresas lo hacen", el resto de la sociedad los seguirá.

¿Otra quimera? Tal vez. Pero por lo menos parece haber datos más substanciales y científicamente sólidos para apoyar ese argumento.


© 2008 The Washington Post Company

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