Crisis financiera, advertencia y oportunidad para América Latina

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, October 3, 2008; 12:00 AM

John McCain y Barack Obama hicieron una mención mínima a América Latina durante el debate sobre política exterior de la semana pasada. Obama se refirió a Latinoamérica una sola vez al hablar sobre China y afirmar que "la visibilidad de su presencia (en la región) es solo correspondida por nuestra ausencia". Y McCain mencionó a Hugo Chávez de Venezuela y Raúl Castro de Cuba para criticar a su rival por sugerir que se reuniría con líderes cuestionables sin precondiciones.

Latinoamérica no debería ofenderse. La primera tercera parte del debate se dedicó a la actual crisis financiera y en particular a la forma en que afectaría las decisiones de gastos que tomarían los candidatos si son electos. McCain dijo que consideraría un congelamiento de gastos y cortaría $18 mil millones por innecesarios mientras que Obama afirmó que invertiría en energía, salud y educación.

Un debate similar debiera estar ocurriendo ya en América Latina. Es solo cuestión de tiempo para que la crisis estadounidense se profundice, incluso hasta un nivel de recesión, y América Latina sienta el efecto. Ya los mercados bursátiles de Brasil y Chile, dos de las economías más fuertes de la región, sufrieron al caer precipitosamente el lunes después de que la Cámara de Representantes estadounidense fracasó en aprobar el plan inicial de rescate de $700 mil millones de dólares.

Un golpe más duro vendrá sin embargo cuando Estados Unidos reduzca su demanda de productos importados. Para México y Centroamérica, cuya economía depende significativamente del comercio con Estados Unidos, el impacto será directo. Para Sudamérica, cuya bonanza en materias primas ha sido impulsada por la demanda china, el impacto vendrá indirectamente en la medida que los consumidores estadounidenses compren menos productos chinos.

En vista de ello, ¿qué decisiones están dispuestos a tomar los líderes latinoamericanos? Si la bonanza de materias primas, que ha contribuido a uno de los periodos de mayor y más extenso crecimiento económico en la región, llega a su fin, ¿cuál será el Plan B?

Si la pregunta se le plantea a la Presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, la respuesta es que no hay necesidad de un Plan B. En una presentación ante inversionistas estadounidenses en el Consejo de las Américas en Nueva York la semana pasada, Fernández dijo que su Plan A está funcionando bien. Agregó que "me parece que los que necesitan el Plan B son ustedes" los estadounidenses. Para un país como Argentina que actualmente gasta más en subsidios para cosas como transporte y otros servicios públicos que en jubilaciones, dijo el economista argentino Agustín Monteverde, una contracción económica podría ponerlo en el "umbral de una tragedia ya conocida".

En contraste, Chile ha estado preparándose para la desaceleración, mediante el ahorro de un 66 por ciento de su bonanza durante la actual expansión. Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo a comienzos de año dedujo que Chile sería el único país latinoamericano en posición de sostener un superávit fiscal durante una caída de precios.

En otros países, decisiones sobre gastos serán más difíciles, pero la buena noticia es que la mayoría de países latinoamericanos tiene cierto espacio de maniobra debido a las políticas de austeridad fiscal que han estado adoptando en años recientes. Aunque caer en déficit pueda ser "un poco más arriesgado" para América Latina debido a su larga historia de inflación y la potencial pérdida de confianza en la moneda o el mercado en su conjunto, no debiera evitarse, según Nancy Birdsall, presidente del Center for Global Development en Washington. Para contrarrestar el incierto ciclo económico, gastar en infraestructura o seguro de desempleo, sería un inversión sensata, agregó.

Después de una época de bonanza y aumento en gastos, los gobiernos tendrán que determinar qué gastos pueden posponer. En una entrevista desde Caracas, el Presidente de la Corporación Andina de Fomento, Enrique García, afirmo que el reto clave para los gobiernos será, una vez hayan tomado sus decisiones fiscales, comunicarlas claramente a la población y así construir consenso en torno a ellas.

Durante una contracción económica presumiblemente debiera ser más fácil pedirle sacrificios a la población, argumentó Marcelo Giugale, director de reducción de pobreza y manejo económico del Banco Mundial. Y en ese sentido una crisis podría convertirse en una importante oportunidad para que América Latina enfoque mejor sus gastos y termine con subsidios universales. "¿Por qué darles subsidios a los que no lo necesitan", preguntó.

En efecto, para países como Argentina donde la intervención estatal ha sido extensa, aceptar la realidad de reducir gastos va a ser mucho más difícil tanto política como financieramente. Un estado que ha prometido tanto y de repente no puede cumplir tendrá mucho más que perder que uno que escogió sus batallas más sensatamente desde el principio.


© 2008 The Washington Post Company

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