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Para dueños de casa, hora de ser cautelosos pero diligentes

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, October 10, 2008; 12:00 AM

Es algo surrealista escuchar a un consejero financiero de Nueva York de 35 años reconociendo su propia incapacidad de poner sus cuentas en orden.

"Soy un persona que trabaja en finanzas y sabe comunicarse", dijo al tiempo que pidió no ser identificado por temor a que pudiera afectar su reputación o la de su compañía. El "Wall Streeter", como se llama a sí mismo, ganó más de un cuarto de millón de dólares en 2006 y es dueño de una casa en los Hamptons. Cuando el negocio empezó a fallar y sus ingresos se desplomaron, intentó salvar su propiedad mediante una refinanciación. Pero al acudir a los bancos "no conseguí nada".

Tracey Packer, una alta ejecutiva de crédito de una compañía de servicios financieros en Oregon, también buscó ayuda de los bancos cuando perdió su empleo. Cuando ganaba $135.000 dólares anuales sin contar bonificaciones, adquirió una casa de 2600 pies cuadrados para ella y sus dos hijos -- una compra que podía costear sin dificultades.

Pero cuando su empresa cerró y ella solo encontró empleo temporal, no pudo seguir pagando. "El banco no me dio ninguna opción", dijo, y en enero ejecutó su hipoteca. Recientemente el banco vendió la casa por decenas de miles de dólares menos de lo que ella pagó y ahora espera que le notifiquen cuánto debe todavía por una casa que ya no le pertenece.

Si el consejero financiero de Nueva York no hubiera acudido a una agencia modificadora de hipotecas, es probable que estuviera en la misma situación de Packer. En cambio, la agencia, Amerimod, le ayudó a recortar la tasa de interés del 11 al siete por ciento de su segunda hipoteca, eliminar multas e incluso reducir un poco la deuda. Ahora espera conocer los nuevos términos de modificación de la primera hipoteca.

Agencias como Amerimod tienen influencias de las que carecen los individuos. Pueden presentar a los bancos, de manera simultánea, varias hipotecas que requieran modificación. Las agencias a menudo emplean a antiguos agentes de finca raíz o hipotecarios por lo que conocen el sistema mejor que la mayoría y tienen relaciones establecidas con los bancos.

Algunos defensores del consumidor advierten, sin embargo, que estas firmas que están proliferando en este momento de crisis -- incluidas algunas que se presentan como agencias sin fines lucrativos -- no han sido puestas a prueba y podrían ser fuente de nuevos abusos al consumidor. Les preocupa que incluso en momentos en que el gobierno federal da pasos sin precedentes para frenar excesos que llevaron a la actual crisis financiera, algunos de los mismos individuos que hicieron dudosos préstamos se están desplazando a este nuevo campo.

Araceli Panameño, directora de asuntos latinos para el Center for Responsible Lending, enfatiza que la "cautela" es clave en esta crisis, que según estima su organización se prolongará hasta el año 2012 y pondrá a más de seis millones de personas en riesgo de perder sus casas.

Panameño reconoce que está acudiendo a algunas de esas agencias para que le ayuden con sus talleres como el que planea para este mes en el Condado de Prince William, VA., donde las casas se han devaluado hasta en un 50 por ciento en los últimos dos años. Según ella, aquellos que tan exitosamente vendieron casas durante el auge de la vivienda, debieran ahora poder usar su destreza para abogar por los prestatarios que se encuentran en dificultades.

Si bien la reciente intervención del gobierno debiera hacer que los bancos estén más dispuestos a modificar hipotecas, algunos agentes de finca raíz continúan convenciendo a propietarios a que vendan sus casas ahora a cambio de que se les salde la deuda, por lo que los agentes ganan un seis por ciento de comisión, dijo Pablo Geymayr, un antiguo agente de finca raíz que ahora es director regional de Amerimod en Brentwood, N.Y. Geymayer dijo que su agencia cobra solo un uno por ciento de la nueva deuda que ayudan a negociar y regresa cualquier dinero recibido si no logran modificar la hipoteca. "No queremos hacer sufrir más", dijo.

El consejero financiero y autor de varios libros incluido "Agotado, agobiado y mal pagado", Louis Barajas, aconsejó en una entrevista que los prestamistas en dificultades acudan a agencias sin ánimo de lucro ya establecidas como el National Endowment for Financial Education o Financial Planning Association.

Barajas fue invitado a participar en un evento el fin de semana pasado en California auspiciado por el Banco Wachovia para ayudar a individuos, particularmente hispanos, a modificar sus hipotecas. Aunque circularon más de 2000 volantes, Barajas dijo que solo 30 personas asistieron. Independientemente de la ansiedad o la sensación de impotencia, los prestamistas "necesitan ser más diligentes", dijo, y empezar a tomar mayor iniciativa.


© 2008 The Washington Post Company

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