Hora de rescatar al medio ambiente

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Por Marcela Sanchez
Especial por washingtonpost.com
Friday, October 17, 2008; 12:00 AM

Uno de mis recuerdos preferidos de la secundaria es la caminata de dos días por las majestuosas laderas del Nevado del Ruiz en los Andes colombianos. Fue mi primer contacto con la nieve.

Hoy, sin embargo, el cambio climático está ocurriendo más rápido en los Andes que en cualquier otro lugar del planeta y los glaciares tropicales podrían desaparecer en 25 años, de acuerdo con el nuevo documental de la BBC, "Slippery Slopes, Pricing the Andes Meltdown." Además de recreación, los glaciares andinos proveen agua potable, irrigación agrícola y electricidad a millones de personas. Con el retroceso de los glaciares, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú enfrentan un desastre económico.

Tristemente, el retroceso económico inducido por Wall Street y sus efectos están distrayéndonos de algo más severo: el colapso económico inducido por el cambio climático que podemos esperar si los temores por el calentamiento global demuestran ser justificados. Tanto nuestra atención como nuestro dinero ahora están enfocados en la crisis inmediata y parece probable que gobiernos y corporaciones reconsideren su compromiso ecológico, a medida que el flujo de dinero disminuye y los precios del petróleo bajan.

Esta mala noticia tiene a los defensores de una economía con conciencia ecológica más decididos que nunca en reformar nuestro modo de pensar frente a la energía y al medio ambiente. Cathy Zoi, presidente de la Alliance for Climate Protection del ex vicepresidente Al Gore, afirma que este es el momento perfecto para "organizarnos en torno a una revolución verde energética".

Con todas sus marcadas diferencias, tanto John McCain como Barack Obama han enfocado su respuesta a la actual crisis económica en términos energéticos. McCain enfatiza la independencia energética como la forma de "arreglar este problema". Pero es Obama quien va un paso adelante y enlaza la independencia energética con una economía ecológica y promete crear millones de "empleos verdes" en la producción de energía renovable.

En su pronóstico emitido la semana pasada, el Fondo Monetario Internacional afirma que el crecimiento económico global disminuirá del esperado crecimiento de 3.9 por ciento en 2008 a 3 por ciento en 2009. Para América Latina y el Caribe, el crecimiento se reducirá en un 1.4 por ciento y para Estados Unidos en un 1.5 por ciento.

En contraste, si no se hace nada para alterar los efectos del cambio climático, para 2025 Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú gastarán $30.000 millones de dólares o 4.5 por ciento de su producto interno bruto anual, para responder al impacto, de acuerdo con un informe encomendado por la Comunidad Andina. En el Caribe, los efectos económicos del cambio climático reducirían el PIB de Antigua y Barbuda en un 12 por ciento y el de Grenada en un 21 por ciento, según el Centro para el Cambio Climático de la Comunidad del Caribe. El Banco Mundial ha estimado recientemente que la pérdida de productividad en la agricultura de América Latina, que representa el 12 por ciento de las exportaciones agrícolas mundiales, podría ser de hasta $111.000 millones de dólares o un uno por ciento del PIB de la región para 2050.

Dichos efectos no pueden revertirse con rescates como los que han acompañado la crisis financiera. Una nueva agenda económica ambientalista, inspirada por la devastación potencial y la búsqueda de formas para mitigarla, es esencial hoy en día. El Área de Libre Comercio de las Américas, impulsada por Estados Unidos, fracasó debido a que demasiadas personas pensaron que terminarían perdiendo. Si suficientes personas concuerdan en que la economía, el agua que bebemos y el aire que respiramos están en riesgo, unirnos en torno a la protección ambiental y la producción de energía renovable podría llevarnos a un acuerdo verde para las Américas.

El Senador Richard Lugar ha presentado un proyecto de ley en el Congreso para tornar la cooperación energética en la piedra angular de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina a través del "Western Hemisphere Energy Compact." Lugar quiere que Estados Unidos "construya un nuevo esquema para un discurso político y económico libre de las doctrinas unilaterales del pasado," y promueva un intercambio de información y tecnología sin precedentes, integración de infraestructura energética y mucho más.

Claro está que no faltarán desacuerdos. Según Gary Hufbauer, del Peterson Institute for International Economics, los intereses en torno al etanol de Brasil continuarían chocando con los de Estados Unidos y la insistencia de los países en desarrollo de tener acceso libre a tecnologías verdes se convertiría también en un obstáculo serio. Pero como lo demuestran los acuerdos de libre comercio firmados por Estados Unidos con 11 países de la región, consensos pueden alcanzarse.

Se espera que el futuro presidente de Estados Unidos asista a la quinta Cumbre de las Américas de abril en Trinidad y Tobado. La nueva administración tendrá allí la oportunidad de proponer esa nueva dirección. No puede dejar de hacerlo. Esta no es una crisis ante la que el mundo pueda reaccionar una vez haya ocurrido el retroceso.


© 2008 The Washington Post Company

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