La semana pasada, la policia colombiana descubrio nueve morteros apuntando al palacio presidencial -- vivienda y lugar de trabajo del Presidente Alvaro Uribe. Un dia antes, German Vargas Lleras, senador colombiano y aliado de Uribe, sobrevivio a un ataque con un carro bomba que hirio a tres de sus guardaespaldas y a seis transeuntes.

Expertos de seguridad creen que esas son las incursiones iniciales de lo que podria convertirse en una guerra de siete meses contra el actual gobierno colombiano. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) parecen haber lanzado una vez mas un campana de violencia para influir en las elecciones presidenciales, a realizarse en mayo del 2006. Se espera que las FARC intensifiquen su campana ahora que la Corte Constitucional colombiana emitio su decision que abre la posibilidad de que Uribe pueda ser reelegido.

El terrorismo electoral no es nada nuevo en Colombia. Grupos insurgentes de izquierda y de derecha han usado la violencia contra candidatos o contra sus familiares por decadas. Si bien las FARC han manipulado tradicionalmente elecciones regionales o locales, en el 2002 dejaron su marca en la contienda presidencial, secuestrando una candidata (que aun permanece cautiva) y amenazando a otros. Uribe, quien sobrevivio a por lo menos tres atentados contra su vida durante la campana y cuyo coordinador de campana en Boyaca recibio un disparo en la mandibula, se vio obligado a realizar en algunas partes del pais lo que su companero de formula califico de campana "clandestina".

La tactica de las FARC claramente fallo. Sus actos previos y durante la contienda del 2002, impulsaron al electorado colombiano a apoyar a Uribe -- quien como candidato de linea dura representaba la peor opcion para las FARC -- dandole una victoria contundente.

La pregunta en esta ocasion es si la mas reciente campana de violencia de las FARC tambien fracasara. O si podran debilitar a Uribe y su gobierno con ataques tan despiadados que cambien la percepcion popular sobre los logros del mandatario.

Desde que gano en el 2002, Uribe ha perseguido una atrevida y polemica estrategia de seguridad democratica . Generosamente respaldado por Washington, Uribe ha buscado recuperar el control de los territorios que han estado en poder de fuerzas irregulares. Este esfuerzo es el resultado del fallido intento del expresidente Andres Pastrana de apaciguar a las FARC dandoles control de una porcion de Colombia del tamano de Suiza.

El gobierno de Uribe asegura que ha debilitado seriamente a los insurgentes de izquierda. Hasta el mes pasado, afirma haber capturado, abatido o desmovilizado a mas de 30.000 miembros de organizaciones "subversivas" de izquierda. Ataques terroristas, incluidas voladuras de oleoductos y torres electricas o de comunicaciones, tambien han disminuido, segun las autoridades, de 1257 en 2003, a 724 en 2004 y a 442 hasta septiembre.

Por sus esfuerzos, Uribe disfruta del apoyo de un 70 por ciento de los colombianos segun la ultima encuesta de Gallup publicada a fines de julio.

Pero eso podria cambiar si, como afirma el experto colombiano en seguridad Alfredo Rangel, las FARC no han sido debilitadas sino que de hecho han estado en una retirada tactica. En el escenario de Rangel, seria la intensidad de la ofensiva de las FARC la que demostraria que la estrategia de Uribe fracaso: "La primera bomba provoca solidaridad con el gobierno; la segunda ya causa una mayor exigencia de seguridad al gobierno; la tercera ya practicamente le echa la culpa al gobierno por la situacion y en ese momento la gente busca el cambio."

A finales de los 80, el Cartel de Medellin declaro una guerra abierta contra los colombianos en un esfuerzo por detener al gobierno en sus extradiciones de narcotraficantes a Estados Unidos. Despues de que una oleada de asesinatos, bombas y secuestros dejo a cientos de victimas inocentes, el gobierno cedio a la presion popular y negocio el fin de la extradicion, que termino siendo declarada inconstitucional. La prohibicion a la extradicion se elimino en 1997.

La esperanza estriba en el hecho de que Uribe, durante su mandato, haya llevado a Colombia a un lugar donde ya no sea tan susceptible a ese escenario de una tercera bomba. Como nacion, muchos observadores creen que Colombia ha atravesado por un cambio substancial. Los colombianos parecen aceptar la nocion de que su pais esta comprometido en una guerra que afecta a todos y requiere que todos hagan ciertos sacrificios -- desde los campesinos convertidos en soldados, hasta la elites que pagan nuevos impuestos.

Y por muy desequilibrado que eso parezca, es de todos modos un cambio. No hay duda de que la verdadera prueba a la estrategia de Uribe empieza ahora. Al mismo tiempo, si las FARC resultan incapaces de revertir el progreso colombiano, y por primera vez en dos temporadas electorales no pueden jugar un papel predominante en la seleccion del proximo presidente, las elecciones del 2006 podrian comprobar que la paz ha dado un importante paso adelante en Colombia.