Estatua del Dr Héctor P. García en la Universidad Texas A&M - Corpus Christy (ETL/Archivo ETL)

En los archivos de la biblioteca de la universidad de Texas A&M, campus de Corpus Christy, hay un cartel con el llamado “¡Atención Veteranos!” en el que “se invita a todos los veteranos de Taft, Texas,… y pueblos vecinos a oír al Dr. Héctor García”. La fecha: 30 de diciembre de 1948; y las preguntas sobre el cartel : “¿Qué van a hacer los veteranos con las escuelas segregadas en Taft? ¿Qué van a hacer los padres de familia con 778 niños que no van a la escuela?” Ése es el ambiente en que comenzó a desarrollar su trabajo el doctor Héctor P. García, uno de los grandes líderes en la lucha de los derechos civiles de los hispanos en Estados Unidos.

García era hijo de maestros mexicanos que huyeron de la revolución en su país en 1917 para instalarse en Texas. Superando dificultades, la familia salió adelante y el joven García se licenció en zoología y posteriormente haría su doctorado en medicina en la Universidad de Texas. Luego sirvió en la Segunda Guerra Mundial y regresó condecorado a Texas donde iniciaría una vida dedicada a luchar por los más débiles.

“Para quienes conocieron al doctor Héctor P. García, él fue un campeón de quienes no tenían privilegios, de los necesitados”, dijo a El Tiempo Latino su hija, Cecilia García-Akers “Pero su legado no es tan bien conocido a nivel nacional como debiera”.

Para dar a conocer el legado de su padre, García-Akers escribió un libro que es una biografía, pero también un recuento personal y familiar. El libro, “The Inspiring Life of Texan Héctor P. García”, se presentó recientemente en la Biblioteca del Congreso en Washington.

Con el libro, explicó García-Akers, se consiguen dos cosas: reducir la brecha entre lo que los estadounidenses sabían sobre los logros de su padre y el conocimiento del público sobre su vida personal.

Foto de la Casa Blanca del momento de la entrega de la Presidential Medal of Freedom al doctor García por el presidente Reagan en 1984. (Cort. C.Garcia-Akers/Para ETL)

“El libro detalla los sacrificios que mi padre y su familia debieron hacer hasta convertirse en el líder social que fue durante 50 años, una vida de alegrías y éxitos, de luchas en el ejército, en la escuela de medicina, el dolor al perder a un hijo… su determinación para conseguir sus metas… es una vida que es ejemplo para las nuevas generaciones: mi padre tenía una visión para su país y esa visión es la que he querido reflejar en mi libro”, apuntó la hija del Dr. García, aquel veterano que canalizó su indignación ante el maltrato que recibían los veteranos de guerra hispanos a su regreso del servicio en una lucha organizada: en 1948 fundó el American G.I. Forum con el objetivo de mejorar los beneficios para los veteranos de guerra así como el acceso a la salud. Pero pronto la organización se empezó a ocupar de temas de educación, vivienda, derecho al voto o empleo en un tiempo marcado por la segregación y el racismo institucionalizado en Estados Unidos.

El libro de García-Akers refresca la memoria histórica hispanounidense y nos acerca a un héroe de guerra y a un activista social que era consciente de la necesidad del liderazgo hispano en puestos de relevancia para concretar tanto la agenda política como la comunitaria. Por eso el doctor García consiguió que en 1966 se nombrara a Vicente Ximenes, un méxico-estadounidense y veterano de guerra, para dirigir la Equal Employment Opportunity Commission en 1966. Además, el mismo doctor, en 1968, formaría parte de la United States Commission on Civil Rights, en 1984 recibiría de manos del presidente Ronald Reagan la Presidential Medal of Freedom, en 1990 el Papa Juan Pablo II le integraría en la Orden de San Gregorio el Grande y en 1998, a título póstumo, recibiría el Águila Azteca del Gobierno de México.

“El trabajo de mi padre hizo que muchos hispanos se sintieran orgullosos de su propia cultura en este país”, indicó García-Akers. “Sin duda el trabajo del doctor García ayudó a que muchos hispanos llegaran a la educación superior y siguieran carreras profesionales… les dio a los hispanos una voz, un orgullo y el ímpetu para no rendirse. Les dio voz a quienes no la tenían en aquella época”.

Uno de estos hispanos fue, según propia confesión, Grace Flores-Hughes, natural de Taft, Texas, y quien llegaría a servir en las administraciones de Reagan y Bush (padre e hijo).

“El doctor Héctor P. García fue la persona que más me inspiró para dedicarme al servicio público”, dijo Flores-Hughes quien en su libro autobiográfico, “A Tale of Survival” habla del “Dr. Héctor, que así era como le gustaba que le llamaran” y lo describe como “el Martin Luther King del sur de Texas”.

“Su sinceridad, su compasión y su valentía y falta de temor ante los Anglos me dieron el empujón que necesitaba para seguir mi sueño”, escribió Flores-Hughes.

Sin duda el doctor García ayudó a cambiar la historia hispana de Estados Unidos, por eso le pregunté a su hija ¿cómo reaccionaría el doctor ante los insultos que se han escuchado en el ambiente político estadounidense contra los mexicanos y la comunidad hispana?

Grace Flores-Hughes (izq.) junto a Cecilia García-Akers durante la presentación del libro sobre el doctor García en la Biblioteca del Congreso en Washington, en mayo de 2016. (Cort. G. F-H./Para El Tiempo Latino)

“Cada insulto contra los hispanos los rebatiría con la explicación de los logros de nuestra comunidad y su valor en nuestra sociedad”, dijo García-Akers. “Mi padre hablaría hoy más que nunca del compromiso de los hispanos con las Fuerzas Armadas, de nuestros valores familiares y de nuestra determinación para triunfar en la enseñanza superior. Se opondría públicamente contra cualquier candidato político que insultara a una comunidad, sea cual fuere su origen. Su lema siempre fue: la educación es la libertad y la libertad debe ser asunto de todos”.