La profesora Muriel Hasbun. (Cort. Armando Trull/EFE)

“El soldado me recuerda a mi abuelo... Sé que tiene muchos monstruos adentro y se pregunta por qué luchó y para quién”. La reflexión la hace Juan Cortés ante el cuadro titulado “Los Héroes están cansados” del artista salvadoreño Dagoberto Nolasco. Éste y otros pensamientos forman parte de un proyecto de historia oral inducida a través del arte que bajo el nombre The Laberinto Project lidera la artista y profesora estadounidense de origen salvadoreño, Muriel Hasbun. Fotógrafa y profesora en la Galería Corcoran y en la George Washington University, Hasbun decidió que, como curadora de una de las colecciones de arte salvadoreño más completas de los años de la guerra civil ­—entre los años 80 y 90 del siglo XX— tenía la obligación de poner a trabajar el arte al servicio de la memoria histórica de un pueblo. Las obras ante las que reflexiona una nueva generación de salvadoreños —­y otros jóvenes— “es la voz de muchas víctimas”. “El arte es la voz de un individuo que crea una historia colectiva”, dice Hasbun.