El reportero Pepe Marín en el Tal Majal. (Cort. Pepe Marín/Para El Tiempo Latino)

Estuvo en Washington hace cuatro años. Le conocí en el restaurante español Taberna del Alabardero. Había venido a la capital de Estados Unidos como parte de una aventura televisiva en la que debía capturar la esencia de la cocina hispana por el mundo. Me dijo que aquella era su segunda vuelta al mundo con una maleta de 10 kilos y una pequeña videocámara de alta definición. Porque el periodista-viajero Pepe Marín se las arregla para grabar un universo de sabores culturales que transforma en exitosos programas de televisión de interés transnacional.

Hace cuatro años, Marín buscaba contar la historia de chefs españoles para la audiencia del mayor canal temático sobre gastronomía en el sur de Europa. El Canal Cocina de España entendió que este experimentado reportero con más de 20 años en prensa, radio y televisión, estaba preparado para hacer las Américas, y apostó por repetir la fórmula con algunos de los mejores chefs latinos repartidos por el mundo.

Así, desde hace dos temporadas, Pepe Marin recorre el planeta para contar las historias de los mejores cocineros mexicanos, argentinos, peruanos, chilenos... la esencia de la gastronomía latina en los confines del globo. Ahora su pantalla es EL GOURMET, el veterano canal de cable que llega a más de 25 millones de hogares desde la Norteamérica hasta Tierra del Fuego.

Y ahora Marín se encuentra embarcado en la tercera ruta de esta serie: “Nuestros Cocineros por el Mundo”, que le llevará a visitar Singapur, Bali, Melbourne, Auckland, Hanoi y París. Seis países en seis semanas.

“Como en muchos otros lugares, estos cocineros latinos luchan por abrirse camino en el difícil mundo de la gastronomía, desde resorts de gran lujo hasta modestas taquerías donde, ante todo, llevan con orgullo su bandera”, explicó Marín a El Tiempo Latino hablando desde Australia.

El reportero Pepe Marín se encuentra embarcado en estos momentos produciendo una serie de TV sobre cocineros latinos en el mundo. (Cort. P.Marin/Para ETL)

En las primeras temporadas de la serie, han rescatado las historias de destacados cocineros como el argentino Federico Heinzmann, Executive Chef del Park Hyatt Tokyo, uno de los hoteles más exclusivos de la capital de Japón — en la planta del restaurante, en el piso 52, se rodó la película “Lost in translation”.

“Con él visitamos el famoso mercado de pescado de Tsukiji donde tuvimos el lujo de contar con la presencia de otro prestigioso chef argentino, Fernando Navas, del Restaurante Balvanera de Nueva York, y vivimos la noche japonesa y sus mil matices”, contó Marín y añadió que “en la versión norte” del capítulo japonés —esta producción televisiva tiene dos versiones para llegar tanto al público norteamericano como al del sur del continente— conoció a Sam Moreno, propietario de “El rincón de Sam” un restaurante de cocina Mexicana en Tokio.

“Sam resultó ser uno de los personajes más divertidos de la serie”, dijo Marín. “Es japonés, pero canta rancheras como si fuera de Jalisco. Tiene una legión de cocineros mexicanos trabajando en el local, de los más animados de Tokio, con cena-espectáculo a diario”.

En su listado sentimental y culinario, Marín recordó el “caso entrañable” de la mexicana Patricia González en Turquía.

“Ella cambió de vida 40 años atrás, entregando incluso su nombre por el de Salma, fiel a la tradición turca al casarse con el que hoy sigue siendo su marido”, contó. “Patricia ha luchado durante años por hacer notoria la comida mexicana en una ciudad tan cosmopolita como complicada, donde las tres ubicaciones de su restaurante Ranchero, ofrecen el sabor latino más auténtico de Constantinopla”.

Si, como dice la canción, “la pureza está en la mezcla”, los shows de Marín son purísimos, humanos, llenos de texturas raciales donde la integración es el denominador común, sobre todo, en los episodios europeos.

“Recuerdo historias como la de Ricardo Medrano, un joven mexicano del DF que ha abierto la primera cadena de tacos y comida rápida mexicana en Estocolmo, Suecia”, dijo Marín. “Tiene su propia fábrica de tortitas que exporta a todo el país. Está casado con una chica sueca que nos hizo pastel de manzana en su casa. El final resulta una familia sueca de primos, cuñados y niños rubios que dicen “ahorita” y otras palabras muy mexicanas”.

También en Estocolmo conoció Marín al joven chef Fernando Argüello.

“Argüello trabaja en la torre más alta de Estocolmo, en cuyo penthouse se encuentra uno de los restaurantes más impresionantes de la capital sueca, donde también se habla con acento mexicano”, recordó Marín cuya misión, dice, es descubrir el lado más humano de estos personajes, el reto de su integración en culturas muy diferentes a la latina. Sus sueños, proyectos, dificultades y logros, caben en las tarjetas de memoria de este reportero “multitask” que produce la serie desde cero.

Por las manos de Pepe Marín pasa la producción, la grabación en cada uno de los casi 20 países recorridos… ¿Y dije que además Marín hace la edición de cada programa hasta quedar listo para su emisión? Pues ya lo he dicho: bienvenidos a la television del siglo XXI. Y para quien ose preguntarme cuál es el futuro de la producción multimedia, mi respuesta es ésta: reporteros como Pepe Marín. Tan multitarea como esos valientes cocineros que un día dejaron Latinoamérica para buscarse la vida... y encontrarla.

Ahora, todos esos genios latinos de la cocina repartidos por el mundo ya tienen quien les encuentre. Un reportero que guarda todo un cosmos de sabores vitales en una pequeña videocámara.