Antonio Surco de Silver Spring, Maryland, participa en una concentración delante de la Corte Suprema en Washington, el jueves 23 de junio. (Evan Vucci/AP)

La Corte Suprema empató el jueves 23 de junio a la hora de emitir una decisión sobre las medidas migratorias del presidente Barack Obama, de manera que el caso regresa a un tribunal inferior y deja en el limbo a unos cinco millones de inmigrantes indocumentados.

Lo que ya se ha interpretado como la mayor derrota legal sufrida por Obama en todo su mandato impacta a la comunidad inmigrante que se hubiera beneficiado con las órdenes ejecutivas: aquéllos que hayan estado en el país desde 2010, no hayan cometido crímenes, y sean padres o madres de ciudadanos o residentes legales de Estados Unidos.

El empate a cuatro de los magistrados hace que se mantenga la decisión de una corte inferior que consideró que el presidente se había excedido en sus poderes al emitir sus medidas migratorias.

Las acciones ejecutivas de Obama de 2014 llegaron después de que el Congreso no consiguiera aprobar un proyecto de ley de reforma migratoria. La administración dijo que las medidas de Obama eran una forma para que un gobierno con recursos limitados decidiera qué indocumentados serían deportados y cuáles no. Pero Texas y otros 25 estados controlados por legisladores republicanos apelaron esta acción.

“La sentencia está dictada por un tribunal dividido a partes iguales”, dice una breve notificación judicial, en la que los jueces no explican los motivos de la decisión.

El presidente Barack Obama habla en la sala de prensa de la Casa Blanca, el 23 de junio, después que se diera a conocer el empate a votos en la Corte Suprema que impide al gobierno implementar las medidas migratorias del presidente. (Andrew Harnik/AP)

La tardanza en pronunciarse parece indicar que el tribunal trató de encontrar algún tipo de compromiso que generara los cinco votos necesarios para inclinar la balanza a favor del presidente Obama. La muerte en febrero del juez conservador Antonin Scalia dejó vacante un asiento en el Supremo y abrió la posibilidad de un empate entre los ocho magistrados restantes, divididos en cuatro jueces considerados liberales y otros cuatro conservadores.

Legisladores demócratas y activistas pro inmigrantes se han estado concentrando desde el mes de abril ante la Corte Suprema dando voz a la esperanza de millones de indocumentados. Cuando recientemente El Tiempo Latino conversó con la legendaria sindicalista Dolores Huerta, la mujer del “Sí se puede” mostró su esperanza en que los jueces apoyaran las medidas de Obama porque, dijo, “las manifestaciones son oraciones que la gente hace con su cuerpo... y esperamos que esta energía de los inmigrantes llegue a la Corte Suprema”. Pero el jueves 23 las reacciones fueron de decepción. “Es devastador”, dijo Lizet Ocampo, directora de Latinos Vote! “Millones de familias esperaban que las medidas de Obama protegerían a los suyos de la deportación. Pero todo se ha quedado reducido a la acción de un juez de Texas, antiinmigrante y elegido por los republicanos”.

Las dos medidas de Obama, DAPA —para permitir que los padres indocumentados de residentes legales o ciudadanos puedan residir sin temor a la deportación— y la ampliación de DACA —que protege a los indocumentados que fueron traídos al pais de niños— son ahora una incógnita que sitúan en un limbo legal a millones de personas y aumentan la ansiedad de muchas comunidades.

Por su parte, María Gómez, presidenta de Mary’s Center —una de las clínicas comunitarias en Washington que es referente nacional—, mostró su disgusto en declaraciones a El Tiempo Latino: “Como presidenta de un centro que apoya y trabaja con miles de familias inmigrantes, honestas y trabajadoras, me siento completamente avergonzada y decepcionada del fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos de bloquear la implementación de DACA y la expansión del DAPA”.

Enfatizó Gómez que ”esta decisión deja en el limbo a millones de familias cuya única opción de sobrevivir a la violencia, el vandalismo y la falta de mano dura del gobierno de sus países, fue huir de sus tierras para buscar un mejor futuro”. Por eso calificó de “absurdo” la falta de sensibilidad mostrada por la Corte Suprema: “ La decisión de los jueces Roberts, Kennedy, Alito y por supuesto, Thomas, uno de nuestros mayores detractores, es una vergüenza para este país y un insulto para nuestros inmigrantes”, dijo Gómez.

■ Obama dice que “la reforma migratoria llegará” y apunta a las elecciones presidenciales de noviembre.

El presidente Obama, descartó volver a actuar por su cuenta para regular el sistema migratorio del país durante el tiempo que le queda en el poder y dijo que le corresponde actuar al Congreso, por lo que confió en que el tema cobre fuerza en la campaña para las elecciones de noviembre.

“No espero que haya más acciones ejecutivas que podamos tomar sobre inmigración”, dijo Obama en una conferencia de prensa tras conocerse el fallo del Supremo. “Hemos llegado lo más lejos que hemos podido en este tema en particular (...). He llegado al límite de mi capacidad ejecutiva. Ahora necesitamos que el Congreso actúe”, agregó el mandatario.

El presidente admitió que el actual Congreso, controlado por la oposición republicana, “obviamente no va a aprobar” una reforma migratoria que resuelva el problema de los 11 millones de indocumentados que se calcula viven en el país.

“Así que espero que podamos tener un debate vigoroso durante estas elecciones”, las presidenciales que tendrán lugar en noviembre, afirmó.

Grupos pro inmigrantes y políticos demócratas manifestaron su malestar, la tarde del jueves 23, al saberse que la Corte Suprema no había validado las órdenes ejecutivas de Obama en el tema migratorio.

“Las iniciativas migratorias del presidente se mantendrán bloqueadas por culpa del extremismo republicano”, dijo el vicepresidente del sindicato 32BJ SEIU, Jaime Contreras. “En las elecciones de noviembre debemos responsabilizar a los candidatos por la manera en que tratan a los inmigrantes. Aunque la Corte Suprema hoy no ha hecho justicia, la lucha no ha terminado. Esto es personal”.

Por su parte, Marge Baker, vicepresidenta de People for the American Way dijo que la decisión del Supremo representaba un “duro golpe para millones de familias e ilustra por qué necesitamos una Corte Suprema con todos sus miembros”.

El senador demócrata por Virginia, Tim Kaine —quien suena como uno de los vicepresidenciables para acompañar a Hillary Clinton en su búsqueda de la presidencia— fue enfático al rechazar el bloqueo de las medidas migratorias de Obama en la Corte Suprema: “La decisión dividida sobre DAPA y DACA es un paso hacia atrás, pero la pelea para sacar a millones de familias en Virginia y alrededor del país fuera de las sombras no ha terminado. El Presidente Obama tomó una decisión legal y moral para asegurar que familias respetuosas a la ley no sean separadas a consecuencia de la denegación del Congreso a responder a nuestro sistema migratorio disfuncional, y yo continuaré haciendo todo lo que pueda para apoyar este esfuerzo.”

Otra de las voces que envió su declaración a El Tiempo Latino fue el senador demócrata Mark R. Warner, de Virginia, quien expresó su pesar porque los senadores republicanos impidieron la elección del juez nominado por Obama a la Corte Suprema. “Esto ha dejado a la corte con un voto menos que podría haber decidido a favor de este caso”, dijo Warner. “Esta obstrucción política ha dejado a casi cinco millones de personas en un limbo legal, sin saber cuándo podrán dejar de esconderse y permanecer en los Estados Unidos, o dejar de tener miedo de que sus familias sean separadas. Se cumplen 100 días de la nominación del juez Merrick Garland. Es importante que el Senado nos deje votar por su nominación”.

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Este artículo es una ampliación del publicado el jueves 23 de junio en el que se incluyen declaraciones de la presidenta de Mary’s Center en Washington, D.C., y del senador demócrata por Virginia, Tim Kaine.