Roberto Velasco Álvarez es director general de Comunicación Social de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

Los millones de mexicanos en Estados Unidos enfrentan una crisis histórica frente a la pandemia que se sigue propagando. Nuestra mano de obra continúa labrando los campos y exponiendo diariamente su salud para alimentar a esa nación. Nuestros connacionales, muchos indocumentados, ya resienten los estragos del coronavirus. El planeta atraviesa una profunda crisis, con duras consecuencias en Estados Unidos, y a los funcionarios públicos de México se nos exige una respuesta sin precedentes.

¿Qué plantea el Gobierno de México para proteger a los millones de mexicanos que viven al norte de nuestra frontera? Librar una batalla con todo nuestro aplomo. La historia de los mexicanos en Estados Unidos es una de resiliencia, de lucha continua. Frente a la pandemia, es momento de tirar de las lecciones que hemos construido durante siglos. Ha llegado la hora de cosechar lo que la nación mexicana ha sembrado por tanto tiempo: un llamado a la unión de nuestra gente, de nuestra mano de obra, pero también de la potencia de nuestros empresarios; de nuestros amigos y aliados estadounidenses que han defendido como propia nuestra causa y de la riquísima comunidad hispana, la fuerza de nuestra lengua e historia común, que da vida a los Estados Unidos.

¿Cómo hacer frente a este reto de dimensiones históricas? México ha cimentado en Estados Unidos una red consular que no tiene comparación en el mundo. Además de su extensión, su columna vertebral son las décadas de experiencia en la asistencia y protección consular con las que cuentan nuestros diplomáticos en Estados Unidos. El Servicio Exterior Mexicano, timbre de orgullo nacional, cuenta con el profesionalismo y la experiencia necesarias para hacer frente a la tormenta. Nuestros cónsules conocen de viva voz la complejidad de Los Ángeles, Chicago, Houston o Nueva York. En la hora crítica, al igual que nuestra gente en los campos, los diplomáticos mexicanos cosecharán décadas de experiencia para enfrentar la tempestad.

Nuestros consulados en Estados Unidos son espacios de protección para los connacionales. En apego a las disposiciones de salud de las autoridades estadounidenses, la red consular opera ininterrumpidamente a través de las líneas de atención telefónica, las redes sociales y el Centro de Información y Asistencia a Mexicanos que está diseñado específicamente para atender situaciones de protección consular las 24 horas, los siete días de la semana. Pero también están ahí físicamente en caso de emergencia, particularmente cuando afecta a los más vulnerables. En estos momentos cruciales, los consulados de México y todo su personal, están volcados por completo en la defensa infatigable de los nuestros. Hemos puesto toda nuestra entereza y capacidad al servicio de los nuestros.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha sido enfático al hablar de nuestra obligación primaria para con los migrantes mexicanos, héroes que han dejado atrás nuestro país para buscar mejores oportunidades en Estados Unidos. Tenemos una indiscutible deuda con todos ellos. Su lucha en contra de la adversidad es un ejemplo universal de fuerza y perseverancia. Su actuar diario es encomiable y frente a este la Secretaría de Relaciones Exteriores da una respuesta sin ambigüedad: no existe ninguna otra prioridad, ningún objetivo de nuestra política exterior es superior a la protección de nuestra diáspora. Esta es la primera responsabilidad de México hacia el exterior.

La red consular mexicana, a pesar de todas sus virtudes, no alcanza para librar con éxito esta batalla. La victoria sólo puede alcanzarse con la fuerza de nuestros paisanos. La fraternidad de nuestras familias, el alcance de nuestros lazos solidarios, la mano amiga que reitera que “mi casa es tu casa”, son nuestro mejor arsenal. La esencia del carácter mexicano que vence ante la adversidad es la columna vertebral de la victoria que está por venir.

Leer más: