El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está culpando a la red de extrema izquierda conocida como antifa por los saqueos y disturbios que han surgido durante las protestas contra la brutalidad policial en las ciudades de todo el país. Trump afirmó que designará al movimiento como una organización terrorista, aunque legalmente no puede hacerlo, y el fiscal general William P. Barr dijo que existen pruebas de que antifa y otros grupos extremistas similares están instigando a la violencia.

Expertos que han estudiado a antifa afirman que no existen evidencias de que el desestructurado y marginal grupo esté dirigiendo las protestas nacionales, y Trump no ha mencionado nada específico cuando los ha acusado de hacerlo. A algunos expertos les preocupa que Trump esté mezclando a antifa con los manifestantes pacíficos, poniendo en peligro la democracia en el proceso.

Incluso cuando las protestas han sido abrumadoramente pacíficas en los últimos días, Trump y Barr han hecho un esfuerzo conjunto para implicar la participación de antifa en ellas. Trump tuiteó una teoría de la conspiración sin base alguna en la que un hombre de 75 años quien fue empujado y herido por la policía en Búfalo, Nueva York, había realmente fingido al menos parte de su caída porque pertenece a antifa, y el argumento para afirmarlo era el hecho de que tuviera un teléfono en la mano mientras se acercaba a la policía.

Cuando se le preguntó en Fox News por qué ningún registro de arresto menciona a antifa hasta el momento, Barr afirmó que el Departamento de Justicia está investigando a “ciertos individuos” y sus conexiones con antifa.

Tengamos una idea más clara de quienes son ellos y por qué Trump no puede designarlos como terroristas.

¿Qué es antifa y qué significa?

Antifa es el diminutivo de “antifascistas”.

Piensa en ellos como unos antirracistas radicales que quieren encargarse personalmente de la tarea de detener la supremacía blanca, afirmó Mark Bray, historiador de la Universidad Rutgers y autor de Antifa: The Anti-Fascist Handbook. La diferencia entre ellos y alguien que se opone normalmente a estas cosas es que los antifascistas no confían en que el gobierno o la Policía desmantele efectivamente el fascismo y la supremacía blanca. Existe la sospecha en antifa de que la Policía y la sociedad capitalista, de hecho, simpatizan con esas ideas. Y de allí proviene la idea de hacer justicia por sus propias manos, lo que le brinda cierto aire de militancia a su misión.

Hay varios niveles de aceptación de la violencia dentro de sus filas.

“Dentro de antifa, hay una gran cantidad de personas que, aunque toleran el uso de la violencia como arma, creen que debería ser usada solo como último recurso”, afirmó Brian Levin, del Centro de Estudios del Odio y Extremismo. “Pero existe un núcleo irregular y cacofónico que cree que lo primero que hay que utilizar es la violencia”.

Antifa tiende a agrupar a toda la extrema derecha, que contiene grupos enfocados en supremacía blanca y fascismo, en una sola amenaza, según Seth Jones, experto en contraterrorismo del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

¿Cuáles son los orígenes de antifa?

Tienen raíces que datan de un siglo atrás, en Europa, cuando combatieron el auge de líderes fascistas de esa región. Sin embargo, realmente obtuvieron gran impulso durante la Segunda Guerra Mundial, en la que realizaron campañas tipo guerrilla contra los regímenes de Adolf Hitler en Alemania y Benito Mussolini en Italia.

Bray afirma que el antifa actual en Estados Unidos está inspirado en los movimientos para combatir a la extrema derecha en el Reino Unido y Alemania de los años setenta y ochenta, en los que, por ejemplo, los participantes asumían la tarea de vigilar y controlar a los “cabezas rapadas” en los partidos de fútbol.

¿Cómo luce antifa hoy en Estados Unidos?

Los expertos afirman que el error más común es creer que los participantes son un grupo coherente. Sus números son pequeños —aunque los expertos dicen que es difícil determinar el conteo exacto— y su organización está descentralizada. En la mayoría de las ciudades de Estados Unidos, son demasiado escasos como para tener una presencia visible. Cuando han realizado su esfuerzo más coordinado para reunirse desde diferentes partes del país, solo han alcanzado un par de cientos de personas. No pasan la mayoría de su tiempo peleando o protestando, sino más bien rastreando las actividades de los neonazis en sus comunidades y exponiéndolos frente a sus empleados y vecinos.

“Lo que mayormente hacen es realmente aburrido, laborioso y realmente horrible, que es monitorear foros neonazis”, dijo Bray, quien escribió en su libro que a veces planifican infiltrar los grupos neonazis para derrumbarlos desde adentro. “Uno de los entrevistados de mi libro lo comparó con ser un investigador privado”.

En Fox News, Barr describió antifa de esta manera: “Tienen una especie de sistema de comunicación y organización único o inusual. Hay personas que pueden ser caracterizadas como líderes en cualquier situación”.

Pero así no es cómo los expertos entienden al grupo.

Bray afirmó que antifa, en los lugares de Estados Unidos donde tiene presencia, tiende a estar bien organizado internamente, y se comunican frecuentemente entre ellos en línea acerca de cómo denunciarán y expondrán neonazis. Si viajan para oponerse a una reunión de supremacía blanca, con frecuencia simplemente lo publicarán en las redes sociales, ya que la red no ha visto la necesidad de operar de manera clandestina. No tienen una cadena de mando. Las dos zonas de mayor actividad en Estados Unidos están en el norte de California, en lugares como Berkeley y Oakland, y Oregón.

Antifa fue noticia en 2017, cuando grupos de supremacía blanca marcharon contra el retiro de la estatua de un líder del Ejército Confederado en Charlottesville. Miembros de antifa también viajaron a la ciudad de Virginia.

Personas asociadas con el movimiento antifa lanzaron golpes y participaron en actos violentos en Charlottesville, afirmó Gary LaFree, un experto en terrorismo de la Universidad de Maryland y fundador de la Base de Datos Global sobre Terrorismo. Sin embargo, LaFree no consiguió evidencia de que antifa haya viajado allí específicamente para cometer actos violentos, lo cual es más una señal de terrorismo: “No pudimos hallar ninguna prueba de que alguien que haya expresado estar vinculado con antifa haya ido allí a plantar una bomba o matar a alguien. Fueron allí a reaccionar a una situación particular”.

Expertos sobre delitos motivados por el odio afirman que muchas más personas fueron asesinadas por supremacistas blancos el año pasado que por cualquier otra organización nacional. La base de datos de LaFree muestra que alrededor del mundo, incluyendo Estados Unidos, las organizaciones terroristas de izquierda son notablemente menos violentas que las de derecha.

Sin embargo, antifa he empezado a captar la atención de legisladores republicanos. El año pasado, los senadores Ted Cruz (Texas) y Bill Cassidy (Luisiana) insistieron en una resolución para pedirle al gobierno federal que designara a antifa como un grupo terrorista interno, pero la iniciativa no llegó a ningún lado.

¿Está antifa jugando un papel en las protestas?

No pareciera ser el caso, al menos no en grandes números. Varias semanas después del inicio de las protestas, el alcalde de Berkeley, lugar que se considera una zona de fuerte actividad de antifa, le dijo a The Washington Post que no había visto ninguna evidencia de ellos en estas protestas, una señal que, según su interpretación, significa que las manifestaciones son sobre algo más grande que el grupo de izquierda.

Es casi imposible rastrear quién está protestando por todo el país y qué los motiva. Desde los primeros días de protestas, las autoridades estatales y locales, así como el gobierno federal, han dado análisis contradictorios sobre qué grupos externos, de haberlos, se han estado sumando a los manifestantes pacíficos para luego iniciar incendios, romper vidrios y saquear negocios al caer la noche. Las autoridades de Minesota han dicho creer que son supremacistas blancos. Trump y Barr han mencionado a antifa, aunque en una conferencia de prensa en el Departamento de Justicia, Barr y Christopher Wray, director del FBI, no fueron tan específicos. Wray describió a algunos instigadores como “motivados por una ideología antifa o parecida a antifa”.

Una investigación de Associated Press conformada por más de 200 registros de arrestos en Mineápolis y Washington D.C., reveló que la amplia mayoría de las detenciones fueron de personas de la comunidad en vez de agitadores externos, y solo un puñado de ellos había publicado en sus redes sociales algo relacionado con activismo radical. Esos sentimientos vinieron tanto de la derecha como de la izquierda del espectro político, en vez de estar plenamente enfocados en la izquierda como ha venido sosteniendo Trump.

Los expertos afirman que antifa tiene una presencia demasiado pequeña en cada estado como para estar liderando protestas estatales, además de ser muy desorganizados como para realizar manifestaciones a nivel nacional, dijo Bray.

Jones, el experto en terrorismo interno del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, afirmó que ha escuchado de individuos que han estado dentro de algunas de estas manifestaciones que sí hay presencia de antifa así como de supremacistas blancos. Pero no ha podido determinar cuántos son.

En algunas protestas, las autoridades locales afirman que los instigadores de la violencia y los saqueos son hombres jóvenes blancos. Bray afirmó que antifa está conformado de personas de diferentes géneros y razas. Pueden ser profesores y enfermeros, dijo, “pero algunos de ellos también son punks con piercings en el rostro”.

Mientras tanto, en internet, los rumores de antifa y otras protestas violentas están fuera de control. Tony Romm e Isaac Stanley-Becker de The Post reportaron que, en una ciudad de Idaho, una multitud se reunió para repeler una supuesta incursión cuya información resultó estar basada en información falsa de publicaciones de redes sociales.

¿Puede Trump designar a antifa como una organización terrorista?

No, por dos razones.

1. Ningún grupo ubicado en Estados Unidos puede legalmente ser catalogado como grupo terrorista, incluyendo grupos neonazis o de supremacía blanca. La ley solo permite que organizaciones internacionales reciban esa designación. Jones piensa que se debe dar una discusión sobre terrorismo interno y sobre si merece una designación legal de este estilo. El terrorismo doméstico está creciendo, y Jones teme que es muy probable que el país vea este año un incremento de ataques perpetrados por grupos internos. Tanto él como otros expertos simplemente no creen que esa designación aplique para antifa, porque…

2. No son un grupo, al menos no más que, digamos, Red Sox Nation (como se conoce a los fanáticos del equipo de beisbol de los Medias Rojas de Boston), afirmó Levin. LaFree compara a antifa con algo más parecido a un movimiento, como los antiarmas o los que están en contra del aborto. Las organizaciones terroristas tradicionales planifican actos violentos; hay muy poca evidencia de que antifa haga eso.

Levin afirmó que sí existen elementos peligrosos en la extrema izquierda. Pero él ve mayor peligro en hablar sobre antifa de una manera que relacione a otros manifestantes y movimientos, como Black Lives Matter, con sus métodos radicales. Eso podría facilitarle al gobierno el monitoreo de estos grupos pacíficos y así lograr que los estadounidenses empiecen a desconfiar de ellos.

“Es algo muy peligroso cuando hablamos en términos de la aplicación de la ley y el gobierno”, dijo Levin. “Debemos ser muy cuidadosos de no mezclar a manifestantes pacíficos que quieren una reforma policial con personas que quieren detonar bombas y destruir la sociedad”.

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