El presidente colombiano, Iván Duque, comenzó a implementar en marzo una serie de medidas que han logrado que su país se salve de parte de los estragos causados por la pandemia del coronavirus. Sin embargo, eso no ha ayudado a sus vecinos en la maltratada América Latina. Duque afirma que la lección es que los países deben trabajar juntos para prevenir la propagación de la enfermedad.

“Esta pandemia pudo haber sido mejor manejada por todos nosotros si hubiésemos tenido una mejor coordinación multilateral cuando comenzaron los problemas”, dijo Duque en una entrevista telefónica el 17 de junio desde Bogotá. Según Duque, los países de América Latina que se resistieron a aplicar “medidas draconianas” como las implementadas en Colombia, esperando proteger sus economías, han sido golpeados con mucha más fuerza.

América Latina fue de las últimas regiones en entrar en la pandemia, pero está recibiendo un golpe devastador. En mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a la región como el nuevo “epicentro” del COVID-19. El 19 de junio se reportaron 44,072 nuevos casos en la región, un incremento de 124% en comparación con la semana anterior, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo. Hasta el 22 de junio, América Latina tenía tres de los diez países con más casos de coronavirus —Brasil, Perú y Chile— en la compilación mundial realizada por la Universidad Johns Hopkins.

América Latina recibe poca atención en los medios estadounidenses, en cuanto a cobertura del COVID-19 y todo lo demás. La entrevista con Duque de la semana pasada ofreció una mirada valiosa a un país y una región que está teniendo cada vez mayor importancia para Estados Unidos en cuanto a comercio, inmigración y políticas de seguridad. Duque dijo que había estado estudiando las advertencias realizadas el año pasado por la OMS sobre el peligro de una pandemia respiratoria, así que cuando el COVID-19 surgió en Wuhan, prestó atención. Declaró estado de emergencia nacional sanitaria el 6 de marzo, cerró las escuelas de Colombia el 14 de marzo, ordenó a los adultos mayores a permanecer en casa el 20 de marzo, e impuso una cuarentena nacional el 25 de marzo.

Esas medidas tempranas ayudaron a mantener baja la tasa de infección de Colombia, en comparación con sus vecinos. Sin embargo, el país no se salvó del todo. De acuerdo con datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins, Colombia había registrado 68,836 casos y 2,353 muertes hasta el 22 de junio. Es una pequeña fracción del 1.08 millones de casos y 50,591 muertes de Brasil —que está en el segundo puesto mundial en ambas categorías, solo por debajo de Estados Unidos— pero sigue siendo una carga considerable.

Colombia todavía está recuperándose de una insurgencia de décadas alimentada por sus poderosos carteles de narcotráfico. Duque ha intentado mantener la reconciliación y recuperación nacional. Confirmó los recientes informes noticiosos de que restos del notorio Cartel de Medellín habían ayudado a proporcionar asistencia del COVID-19 en esa región. Afirmó que Medellín se ha convertido en un centro para combatir el virus gracias al uso de una aplicación digital que ayudó a proveer comida y dinero a residentes con necesidades durante la cuarentena. De acuerdo con The Associated Press, Medellín solo ha registrado 741 casos de COVID-19 hasta el 13 de junio.

La producción de coca ha vuelto a incrementarse en Colombia en años recientes, tras una caída fuerte hace una década debido a esfuerzos para erradicarla. Duque afirmó que está tratando de reducir la producción, pero de manera cuidadosa. El mismo día que conversamos, anunció que el año pasado había habido una reducción de 9% de las zonas de cultivo de coca, una tasa de disminución gradual que espera mantener durante los próximos tres años.

Para los países latinoamericanos, la crisis del COVID-19 se ha visto exacerbada por la mala infraestructura sanitaria y los escasos recursos. Un informe publicado la semana pasada por el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señaló que desde el 2017, el gasto sanitario por persona en América Latina y el Caribe era solo alrededor de un cuarto de lo gastado en países desarrollados de la OCDE.

Un blog del Banco Mundial señaló este mes que “el impacto de la pandemia será sumamente desigual en América Latina: tanto en términos sanitarios como económicos, y junto a dimensiones raciales, de género, territoriales y de ingresos”.

Duque afirmó que el sistema de salud de Colombia era más moderno que los de algunos vecinos, y que el país se había unido oficialmente a la OCDE este año. Sin embargo, señaló que la red de seguridad social de Colombia seguía siendo frágil y que durante la cuarentena nacional había destinado alimentos y otras ayudas a alrededor de 30 millones de personas, de un total aproximado de 50 millones en todo el país. Además, Duque afirmó que este mes su gobierno también había ofrecido subsidios salariales a cerca de la mitad de la fuerza laboral formal de Colombia.

Cuando se le preguntó sobre la vecina Venezuela, la cual ha derramado 1.8 millones de refugiados a Colombia, Duque repitió sus duras críticas al presidente Nicolás Maduro, a quien llamó “dictador” y “criminal de guerra”, y reiteró su apoyo al líder de la oposición Juan Guaidó. De la mano de Estados Unidos y otros aliados de la región, Duque ha presionado por un plan de transición para Venezuela que incluye un gobierno de coalición, elecciones y un plan de recuperación económica.

Pero el cambio político sigue paralizado. Duque advirtió que si Venezuela no logra estabilizarse en medio de la crisis sanitaria de la región, “esto se convertirá en una bomba de tiempo cada día que pase”.

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