Armando Talamantes es periodista mexicano y editor en la organización de periodismo investigativo Quinto Elemento Lab.

Ojalá la realidad fuera como las series de televisión. En ellas, los exitosos investigadores forenses emplean tecnología de punta para revisar cada detalle de la escena de un asesinato, recaban pruebas, unen todas las piezas necesarias para resolver el rompecabezas, develar el misterio y atrapar al culpable.

Ciudad de México (CDMX) no es una serie de televisión. Aquí la cruda realidad se impone: los investigadores usan computadoras obsoletas, el sistema donde suben sus informes falla intermitentemente, y las averías son tan constantes que los agentes y policías optan por grabar los documentos confidenciales en sus drives y memorias USB personales.

Uno de los responsables es el Sistema de Interoperabilidad de Actuaciones Procedimentales (SIAP) de CDMX. Nació hace cinco años con la promesa de convertirse en el “cibercerebro” que aglutinara y gestionara todos los datos disponible para integrar las averiguaciones previas, dar seguimiento a las investigaciones y combatir eficazmente el crimen en la capital de México. La verdad es otra: si fuera un cerebro humano, podemos decir que sufriría un promedio de siete pequeñas embolias cada día.

Una investigación realizada por el periodista Steve Fisher y Quinto Elemento Lab durante los últimos meses encontró que, desde que inició el SIAP, el software ha quedado a deber: ha dejado a su paso un desorden que contribuyó a la lentitud en las investigaciones y alentó la impunidad al convertirse en un obstáculo más que en una herramienta efectiva para integrar las averiguaciones, arrancar las pesquisas y encontrar a los culpables de los delitos.

El SIAP es inestable y los reportes oficiales aseguran que ha presentado más de 11,000 fallas, se han realizado miles de llamadas para que los ingenieros puedan corregir los continuos desperfectos del sistema, los botones para generar coordenadas de geolocalización no funcionan adecuadamente, y no se puede subir evidencias en video porque el sistema lo impide. Tantas y tan frecuentes son las fallas, que el propio gobierno local emitió un acuerdo para permitir a los funcionarios llenar reportes a la vieja usanza, en archivos de Word.

Y todo este caos sucede en una ciudad golpeada por la delincuencia: casi 82,000 delitos fueron cometidos en CDMX en los cinco primeros meses del año, según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Robos de casas y autos, asaltos a personas, homicidios, violaciones, feminicidios, secuestros y raptos conforman el “portafolio” de las bandas del crimen.

Entre enero y mayo, hubo un promedio de 539 delitos denunciados diariamente y la capital del país se colocó como el lugar donde ocurren uno de cada diez delitos que se cometen en México.

Además de los datos duros, entrevistas a 15 personas que trabajan o trabajaron con el SIAP revelan escenas dignas de la tragicomedia: si los investigadores quieren narrar todos los indicios que han encontrado como huellas de sangre o dactilares, semen, cabellos, manchas o armas, los campos permitidos para capturar esos descubrimientos están limitados en la cantidad de palabras que pueden escribir.

Aun si el sistema funcionara y estuviera operando sin fallas, muchas veces las conexiones que hacen los agentes son lentas e ineficaces, porque 80% de las computadoras de escritorio que se conectan al SIAP usan Windows 7, un programa de 2009, y 20% tiene Windows 10, un software que ya tiene cinco años desde que salió al mercado.

La capital mexicana tiene un índice de impunidad de 94.5%, de acuerdo con el índice de México Evalúa. Las razones van desde la falta de asesores jurídicos y fiscales para atender los casos, hasta la desconfianza que priva entre la ciudadanía, que muchas veces considera una pérdida de tiempo ir a levantar una denuncia.

Un sistema como el SIAP debería agilizar los tiempos y volver más eficaces las herramientas para resolver las denuncias. En realidad, los tiempos de espera para denunciar en CDMX pueden llegar hasta 220 minutos, según el informe más reciente de Impunidad Cero. Cuando la Policía investigadora tiene que añadir nuevos hallazgos relacionados con un caso y el sistema está fuera de línea, debe conformarse con redactarlo en un archivo de Word. El “cibercerebro” no cuenta con información suficiente para hacer los mapeos de inteligencia para combatir bandas de criminales.

El SIAP fue una creación de la anterior Procuraduría General de Justicia local que, a decir de los funcionarios entrevistados por Fisher, terminó convertido en un “Frankenstein” engorroso y poco eficiente. Sabemos que la nueva Fiscalía General de Justicia local, que sustituyó a la Procuraduría, se ha propuesto realizar cambios al sistema para intentar mejorar los instrumentos digitales que ayuden a combatir la delincuencia, pero aún queda por verse cuándo estarán listas y cuál será su verdadero alcance.

Una megalópolis como Ciudad de México necesita herramientas tecnológicas que potencien la labor de los fiscales, policías investigadores y peritos en aras de combatir el crimen y disminuir la impunidad.

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