Una semana después de que Joe Biden consiguiera suficientes votos para que las agencias de noticias (y un número cada vez mayor de figuras republicanas) lo llamaran presidente electo, miles de partidarios del actual presidente, Donald Trump, viajaron a Washington D. C. para rechazar esa conclusión. La videoperiodista Joy Sharon Yi y yo registramos la marcha para comprender mejor a quienes no están de acuerdo con el resultado.

No solo eran hombres blancos quienes llevaban las banderas y pancartas de Trump. Inmigrantes coreanos y vietnamitas, parejas homosexuales jóvenes, y mujeres negras, blancas y latinas, muchas con hijos, marcharon junto al conspiracionista Alex Jones y miembros del grupo de odio Proud Boys. Caminaron lentamente por Freedom Plaza, el Capitolio y hasta la Corte Suprema para exigir, entre otras cosas, que Biden fuera enviado a prisión y que las elecciones le fueran otorgadas a Trump.

Durante horas hablamos con manifestantes que no estaban simplemente escépticos del resultado de la elección: estaban convencidos de que había sido un fraude total. Desconfiaban del conteo, de las máquinas de votación, de los medios que informaron los resultados, e incluso de los funcionarios estatales, muchos de ellos republicanos, encargados de certificar el resultado.

Y aunque algunos estaban tranquilos y valoraron mis preguntas, otros me miraron como si estuviera loca.

Ver a familiares y extraños caer bajo el hechizo del presidente Trump puede ser similar a ver a una amiga lidiar con una relación abusiva. Racionalizan las mentiras y las manipulaciones, y en ocasiones se alejan cuando les pides que consideren los hechos. “Nadie es perfecto”, dicen. “Sí, es grosero, pero ha superado tantas cosas”.

Sin embargo, la diferencia entre Trump y un novio abusivo es que millones de estadounidenses están en esta relación. Vienen de todos los ámbitos de la vida. Las teorías conspirativas y la desinformación refuerzan en parte la razón por la que apoyan a su hombre.

Pero las personas pueden amar a quien quieran. Y los votantes con los que hablé dejaron algo bien claro: pasará algún tiempo antes de que estén listos para abandonar a Trump, si es que algún día lo hacen.

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