La verdad sobre el origen del coronavirus en China, un año atrás, sigue siendo un misterio. No se sabe de dónde vino el virus ni cómo infectó a los humanos. Pero después de que la gente comenzó a enfermarse, es evidente que el alcance del brote se le ocultó al pueblo chino y al resto del mundo. Un reportaje de Nick Paton Walsh en CNN, trasmitido el 1 de diciembre, se suma a la evidencia de un encubrimiento de cómo actuó un sistema autoritario.

CNN obtuvo 117 páginas de registros internos del Centro Provincial de Control y Prevención de Enfermedades de Hubei, que contienen recuentos de casos y muertes mucho mayores que los proporcionados al público y al mundo por el gobierno chino. Wuhan es la capital y la ciudad más grande de la provincia de Hubei.

Como hemos señalado anteriormente, funcionarios locales de Wuhan intentaron tomar medidas drásticas para contener la información en diciembre pasado y, cuando ocho médicos expresaron su preocupación por la enfermedad, fueron reprendidos por difundir rumores. Uno de ellos, Li Wenliang, murió más tarde a causa del virus, mientras la comisión de salud de Wuhan le decía a los hospitales que no informaran nada públicamente. Un segundo encubrimiento se produjo en las primeras semanas críticas de enero, cuando el gobierno local y nacional mantuvieron el bloqueo sobre la información pública. Los principales funcionarios de China, incluido el presidente Xi Jinping, sabían que el nuevo virus se transmitía entre humanos a principios de mes, pero no dijeron nada en público hasta el 20 de enero. Wuhan fue cerrada el 23 de enero.

El alcance completo de la propagación del virus tampoco se reveló después de eso. Según CNN, en un folio marcado como “documento interno, por favor mantenerlo confidencial”, los funcionarios de la provincia de Hubei enumeraron un total de 5,918 casos nuevos para el 10 de febrero. Ese recuento interno fue más del doble de lo que China informó públicamente en ese día: 2,478 casos en toda la nación. Los documentos sugieren que el recuento interno de Hubei incluía una categoría de personas que habían sido diagnosticadas clínicamente por los médicos, pero que aún no se habían tomado una prueba. Por lo tanto, quedaron fuera del total, lo que provocó que la cifra fuera mucho más baja. Asimismo, el 7 de marzo, el número total de muertos en Hubei desde el comienzo del brote era de 3,456 en el informe interno, pero se declararon públicamente solo 2,986. Hasta la fecha, China ha calculado que han muerto 4,735 personas por la pandemia en todo el país, pero sin duda es una gran subestimación. China se enfrentó a incógnitas médicas y mucha confusión al principio de la crisis, y su bloqueo draconiano puede haber salvado a millones. Pero los documentos de Hubei añaden peso a la conclusión de que China ocultó deliberadamente las verdaderas dimensiones del desastre.

Wuhan es un importante centro de transporte en China; en un día normal, 3,500 pasajeros en promedio toman vuelos hacia a otros países. Mientras el gobierno ocultó el brote, el virus se propagó. Últimamente, China ha insistido en que el virus se originó fuera de sus fronteras. El origen del virus es una cuestión vital para el mundo y se están realizando investigaciones. Pero si China no ha sido veraz ni transparente sobre el brote inicial desde hace un año, ¿se le puede creer ahora?

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