Todavía recuerdo cómo me sentí cuando jugué fútbol por primera vez. Mucho antes de que ganara partidos de la Copa del Mundo, intentaba seguirle el ritmo a mi hermano. El fútbol ha sido parte de mi vida desde que tenía cuatro años. Pasé horas al aire libre perfeccionando movimientos. Quería ser la mejor.

Haber podido practicar deportes desde mi niñez marcó el camino de mi vida. Me enseñó mucho más de lo que se ve en la cancha y me trajo muchísima alegría. Toda niña o niño merece tener esa experiencia. Es por eso que creo que cualquiera, incluyendo a la juventud transgénero, debería poder participar en los deportes que ama.

Sin embargo, existen iniciativas en todo Estados Unidos para prohibir que menores de edad transgénero participen en deportes escolares. Este mismo año, legisladores en más de 25 estados han introducido leyes para prohibirle los deportes a la juventud transgénero. Mississippi promulgó una ley este mes que le exige a las escuelas designar equipos por géneros asignados al nacer. Otras iniciativas similares en otros lugares están teniendo avances.

Estos proyectos de ley representan unos de los ataques políticos más intensos contra las personas LGBT+ en los últimos años. Los deportes se han convertido en otra vía para atacar los derechos de las personas trans. Estas iniciativas causan un daño increíble a la juventud transgénero, la cual, como todo niño o niña en un confinamiento global, se sienten aislados y necesitan apoyo y compasión. Incluso antes de que estallara la pandemia, uno de cada tres jóvenes transgénero reportó haber intentando suicidarse, como informó una organización nacional de prevención de crisis en 2019.

Estos proyectos de ley están intentando resolver un problema que no existe. Los niños, las niñas transgénero quieren tener la oportunidad de practicar deportes por las mismas razones que el resto: para ser parte de un equipo al que sienten que pertenecen. Quienes defienden estos proyectos de ley alegan estar protegiendo a las mujeres. Como mujer que ha practicado deportes toda su vida, sé que las verdaderas amenazas a los deportes de mujeres y niñas son la falta de financiamiento, recursos y cobertura de los medios, el acoso sexual y la desigualdad salarial.

“There is no level of status, accomplishments, or power that will protect you from the clutches of inequity,” U.S. soccer player Megan Rapinoe said on March 24. (The Washington Post)

Sé lo que se siente ser señalada y tratada de manera diferente. Ninguna persona debería ser tratada de forma injusta por ser quien es, y eso es especialmente cierto en el caso de niñas y niños. Los adultos no podemos fingir preocuparnos por ese bienestar mientras al mismo tiempo creamos de forma activa ambientes que les causan daños graves. No podemos plantear exigencias por un falso sentido de equidad mientras al mismo tiempo ignoramos las necesidades reales de las mujeres y niñas.

Es posible que no sepas que una persona en tu vida es trans; quizás no seas consciente del ser pleno que hay al interior de tu colega de trabajo, amistad, familiar o incluso la niña que juega en tu sala de estar. Las personas trans contribuyen de manera significativa a nuestra sociedad: nuestras escuelas, vecindarios, comunidades y familias. Las personas trans merecen dignidad, respeto y oportunidades. Estos proyectos de ley son un ataque a la humanidad y la pertenencia de las personas trans, y es por eso que este tema es importante para mí como integrante de la comunidad LGBT+.

Para algunas personas, la discriminación es el punto. Pero podemos celebrar a todas las niñas y mujeres en los deportes mientras nos aseguramos de que las personas trans no sean discriminadas por eso. Es la razón por la que todas las mujeres debemos pronunciarnos y exigir que no se excluya a nadie en nuestro nombre.

La importancia de participar en deportes está bien documentada. Las y los niños transgénero merecen las mismas oportunidades para disfrutar de los deportes; para ganar confianza, autoestima y habilidades de liderazgo; y aprender lo que significa ser parte de un equipo. Cuando le decimos a las niñas transgénero que no pueden practicar deportes de niñas —o a los niños transgénero que no pueden practicar deportes de niños— , ellas y ellos se pierden de estas importantes experiencias y oportunidades. Y nosotros perdemos el derecho a afirmar que nos preocupamos por las y los niños.

Quiero que las jóvenes trans de nuestro país sepan que no están solas. Las organizaciones de mujeres, incluyendo las organizaciones Women’s Sports Foundation, National Women’s Law Center y Gender Justice, junto a iconos deportivos como Billie Jean King y Candice Parker, concuerdan en que las niñas y mujeres transgénero pertenecen al deporte y deberían poder participar junto a otras niñas y mujeres.

La discriminación nos lastima a todas las personas. Somos más fuertes como equipos, y como país, cuando toda la gente que ama los deportes tiene la oportunidad de que su vida cambie para mejor, como fue mi caso.

Quiero que todas las niñas y niños transgénero sepan que pueden vivir sus sueños y ser fieles a quienes son. Para que puedan hacer realidad esos sueños, es necesario que se les permita jugar.

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