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Opinión ¿Quién miente sobre el desabasto de medicamentos contra el cáncer en México?

El subsecretario de Salud mexicano Hugo López-Gatell participa en una conferencia de prensa en Palacio Nacional, México, el 22 de junio de 2021. Ha sido criticado por sus declaraciones sobre las protestas por el desabasto de medicamentos contra el cáncer. (Jose Pazos/EPA-EFE/Shutterstock)

Ricardo Raphael es periodista, académico y escritor mexicano. Su libro más reciente es 'Hijo de la guerra’.

Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno mexicano, acusa a las personas que se han manifestado contra el desabasto de medicamentos oncológicos de fabricar mentiras y sostener una agenda oculta para promover un golpe de Estado. Asegura que es falsa la supuesta escasez y que, en total, no suman más de 20 los individuos que siempre aparecen protestando.

Por el otro lado, padres y madres de las niñas y los niños presuntamente afectados llevan casi dos años denunciando la situación. Para ello han bloqueado las calles que llevan al aeropuerto de Ciudad de México, han acudido a Palacio Nacional y han conseguido amparos.

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En este tema no puede haber dos verdades: o López-Gatell miente o lo hacen las presuntas víctimas del desabasto.

El 25 de junio el subsecretario —quien además es el vocero del presidente Andrés Manuel López Obrador para la pandemia de COVID-19— asistió a Chamuco TV, un programa que transmite la televisión pública.

En la entrevista, el vocero fue reiterativo para negar el desabasto de medicamentos oncológicos de niñas y niños. Señaló que tal cosa es una mentira fabricada por algunas empresas de la corrupta industria farmacéutica mexicana.

“Esta idea de los niños con cáncer que no tienen medicamentos, cada vez lo vemos posicionado como parte de una campaña, más allá del país, de los grupos de derecha internacionales que están buscando crear esta ola de simpatía en la ciudadanía mexicana, ya con una visión casi golpista (…) Estas narrativas (…) a veces se han concretado en la historia de América Latina, con golpe, golpe de Estado (…) Crearon esta fórmula de ‘los niños con cáncer que no tienen medicamentos’(…) que es una mentira (…) Si cualquiera quisiera tener una constatación rápida, se podría hacer una pregunta: ‘¿Por qué si los niños de México no tienen medicamento —los niños que padecen cáncer— porqué solo vemos a 20 personas haciendo manifestaciones, cerrando el aeropuerto?’(…) Son las mismas 20 personas desde que empezó el sexenio (…) son grupos inventados, fabricados, desconozco si están en una nómina, o les dan otro tipo de prebendas, o quizá los medicamentos, mismos que no han escaseado”.

Contrastan con lo dicho por el subsecretario los cientos de testimonios que, desde mediados de 2019, han ofrecido públicamente las y los familiares de los niños presuntamente aquejados por el desabasto, también sus médicos y las organizaciones de la sociedad civil que atienden este problema.

En octubre del año pasado Yadira Alegría Oliva, madre de un niño de cinco años de nombre Gilberto Ortiz, me dijo en una entrevista: “Nos tratan como mentirosos, pero yo sé qué le pasó a mi hijo; sufrió quemaduras porque le suministraron un medicamento sustituto, ya que el indicado por el médico se había agotado”.

En Post Opinión mi colega Ana Francisca Vega refirió el caso de Sharoon, una niña de 12 años que padece cáncer y sin embargo no ha obtenido del sistema público el tratamiento indicado debido a la falta de vincristina. Esta es una substancia recetada con frecuencia por los oncólogos cuyo precio en el mercado privado, debido a la reducción de la oferta, se habría elevado de manera estratosférica.

Entre los familiares de niños y niñas que se encuentran en situación similar firmaron recientemente una carta pública para denunciar el fracaso de la compra consolidada para México de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicio para Proyectos, así como de la administración deficiente en el resto de las instancias del gobierno responsables de la política de salud.

Además, en respuesta a la descalificación del vocero presidencial, este miércoles 30 se celebrarán en simultáneo manifestaciones en las ciudades de Guadalajara y Veracruz, donde las madres y los padres están mejor organizados; ahí exhibirán —me dijo en entrevista Alejandro Barbosa, de la organización Nariz Roja— que son mucho más de 20 las personas reclamando la pésima gestión de los medicamentos oncológicos.

Contrario a las afirmaciones realizadas por López-Gatell, hay evidencia de un manejo desafortunado en las compras gubernamentales del sector salud. Al parecer, no se trata únicamente de la adquisición de sustancias utilizadas para el tratamiento oncológico de menores, sino de un desabasto generalizado de claves farmacológicas.

De acuerdo con Enrique Martínez, fundador del Instituto de Investigación e Innovación Farmacéutica, organismo que desde hace 20 años monitorea las compras gubernamentales en el sector, México atraviesa por una situación muy grave. Asegura que hoy el desabasto general de medicamentos rebasa 40%, lo cual ha implicado un crecimiento obvio en el valor de los productos.

Si lo declarado por López-Gatell en la televisión fuese cierto, se estaría ante un engaño miserable de un reducido grupo de individuos que se ha hecho pasar falsamente por padres y madres de niños que no están muriendo porque el desabasto de medicamentos oncológicos es inexistente.

En sentido inverso, si las declaraciones y protestas de estas víctimas fuesen sinceras, tal cosa querría decir que el vocero presidencial durante la crisis del COVID-19 no solo es capaz de ocultar información delicada, sino también de revictimizar a niñas y niños con cáncer hasta el punto de convertirlos en meros instrumentos de un golpe de Estado imaginario.

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Si la segunda hipótesis se comprobara, el propio López-Gatell habría abierto con sus declaraciones de la semana pasada una inmensa caja de Pandora: ¿Cuántas mentiras como esta no habría contado el vocero presidencial durante la pandemia con el mismo tono cínico, desfachatado y cargado de descalificaciones?

Si no son los padres quienes fabricaron la retórica del desabasto, sino el subsecretario de Salud quien les acusó de falsarios y golpistas para ocultar una gestión desastrosa de los fármacos oncológicos, se estaría ante un individuo que no solo es deshonesto sino descaradamente malvado.

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