Muchas personas me han hecho la misma pregunta en los últimos días: si la ómicron es una variante más leve, y contraerla proporciona inmunidad adicional, ¿por qué no contraerla y salir de eso de una vez? Incluso personas que solían ser cautelosas se preguntan si deberían exponerse intencionalmente al COVID-19. Si tarde o temprano van a contraer el coronavirus, ¿por qué no contraerlo ahora?

Entiendo que la gente esté harta de la pandemia, y sigo creyendo que a las personas vacunadas no se les deben imponer restricciones. Sin embargo, a continuación presento cuatro razones por las que las personas no deberían tratar deliberadamente de contraer el coronavirus:

Los hospitales están repletos. Es cierto que la ómicron es más leve que las variantes anteriores. La gran mayoría de las personas vacunadas y con refuerzos no acabarán en hospitales si se infectan. Pero algunos se enfermarán de gravedad. Los hospitales están al máximo de su capacidad en muchas partes de Estados Unidos, y las hospitalizaciones por COVID-19 acaban de superar el pico anterior del invierno pasado. Si estás lo suficientemente enfermo como para necesitar atención médica, es posible que tengas que esperar horas en la sala de emergencias para recibir tratamiento y luego pasar días allí en espera de una cama de hospital.

Nadie quiere que su tratamiento médico tenga un retraso de esa magnitud. También debería preocuparnos mucho el impacto a nuestro sistema de salud. Al comienzo de la pandemia, los expertos en salud pública hablaban mucho sobre la necesidad de “aplanar la curva”. La idea era que si podíamos distribuir las infecciones durante un período de tiempo más largo, no habría tanta demanda de recursos de atención médica al mismo tiempo. La ómicron puede que sea menos grave, en especial para las personas vacunadas, pero el gran volumen de infecciones está nuevamente saturando nuestros hospitales. Este es el momento de aliviar la capacidad de nuestros hospitales, no de empeorar el problema.

La enfermedad no es agradable. Para la mayoría de las personas vacunadas, contraer la variante ómicron se sentirá como un fuerte resfriado o una gripe. Muchas personas experimentarán hasta una semana o más de fatiga, fiebre, congestión, dolor de garganta, dolor de cabeza y malestar general. Aunque estos síntomas no ponen en peligro la vida, no son algo que la gente deba desear. Incluso si alguien tiene la fortuna de ser totalmente asintomático, infectarse podría significar días sin trabajar. Podría presentar grandes obstáculos a la hora de cuidar niñas o niños pequeños, y otros miembros de la familia.

También existe la posibilidad de contraer COVID-19 persistente. Algunos estudios reportan que más de una de cada 10 personas infectadas con el coronavirus tienen síntomas 12 semanas después del diagnóstico inicial. La vacunación parece disminuir la probabilidad de un COVID-19 persistente. Pero dado lo nuevo que es la ómicron, todavía no se sabe qué proporción de personas vacunadas e infectadas con esta variante tendrían síntomas persistentes.

Aunque tengas la protección de la vacuna, aún podrías infectar a otras personas. Las niñas y niños menores de cinco años todavía no califican para las vacunas, y hay millones de estadounidenses inmunocomprometidos que no pueden contar con la protección completa de la vacunación. Seguramente nadie querrá ser la persona que, sin darse cuenta, termine infectando a un individuo vulnerable.

¿Y qué pasa en el caso de que no vivas con niños pequeños o personas médicamente frágiles? ¿Podrías organizar una “fiesta de la varicela” al estilo ómicron y confinarte apenas des positivo? Reitero, esto no es algo que recomendaría porque podrías convertirte en un peligro para la salud pública de los demás. El momento de máxima contagiosidad comienza uno o dos días antes de la aparición de los síntomas. A menos que te apliques una prueba confiable todos los días, no sabrás cuándo podrás comenzar a contagiar a los demás, y podrías transmitirle el coronavirus a personas que no quisieron contraer la ómicron.

Ya están en camino mejores tratamientos. Solo un cóctel de anticuerpos monoclonales, sotrovimab, es eficaz contra la variante ómicron. Pero el tratamiento es tan escaso que algunos hospitales se han visto obligados a utilizar otros anticuerpos monoclonales que probablemente no funcionen contra esta nueva variante. La píldora antiviral de Pfizer, paxlovid, promete reducir la probabilidad de hospitalización y muerte, pero solo se han asignado 65,000 ciclos de tratamiento a los estados.

Estos problemas de suministro mejorarán pronto. La Casa Blanca, por ejemplo, espera tener disponibles cuatro millones de ciclos de paxlovid para finales de enero. El tratamiento temprano depende de un diagnóstico rápido, por lo que este mes también se distribuirán 500 millones de pruebas. Cuanto más tiempo puedan las personas evitar contraer COVID-19, mayor será la probabilidad de que puedan acceder a pruebas oportunas y tratamientos de última tecnología.

La omicrón se está extendiendo rápidamente por todo Estados Unidos. Millones de personas la contraerán esta semana. Quizás sea inevitable que la mayoría de las y los estadounidenses contraigan COVID-19 en algún momento, pero hay buenas razones para tomar medidas de sentido común, como el uso de cubrebocas en espacios cerrados, para aplazar la variante ómicron un poco más. Es lo mejor para ti y para quienes te rodean.