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Opinión Messi debería jugar en la Premier League

Lionel Messi, del París Saint-Germain, tras el partido de Champions League que perdieron contra Real Madrid, el 9 de marzo de 2022. (REUTERS/Susana Vera)
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Sebastián Fest es corresponsal del diario español ‘El Mundo’ para el Cono Sur. Autor del libro ‘Messiánico’, sobre la vida de Lionel Messi.

“Paris est magique” (“Paris es mágico”), dicen los letreros en el estadio Parque de los Príncipes del París Saint-Germain (PSG). Y lo es en muchos aspectos, pero si se busca magia en el fútbol europeo, lo que hay que hacer es dejar Francia y cruzar el Canal de la Mancha rumbo a la Premier League de Inglaterra.

Lionel Messi tuvo ofertas para estar en esa liga, pero prefirió ir al PSG. ¿Se equivocó al tomar esa decisión? Tras la impactante eliminación del PSG el miércoles 9 ante el Real Madrid, en los octavos de final de la Liga de Campeones, la pregunta cobra más valor y actualidad

A lo largo de su carrera el argentino se ha especializado en tapar bocas. La de quienes, cuando era niño, lo veían demasiado débil y pequeño para triunfar en el fútbol. Y, tras ganar la Copa América a Brasil en el estadio Maracaná, la de los argentinos que lo tildaban de “pecho frío” y de quienes pronosticaron que se retiraría sin ganar nada importante con su selección.

Podría pensarse, en cambio, que aún está abierto el veredicto acerca de su rendimiento en el PSG. Es uno de los mejores asistidores de la Ligue 1 francesa, pero apenas ha anotado dos goles, su peor marca en 16 años a esta altura de la temporada. Es decir: el Messi adulto nunca se encontró tan pocas veces con la red contraria.

Messi no muestra la explosividad en el juego ni la capacidad de resolución frente al arco de sus mejores años, lo que no quiere decir que sea un jugador que no genera peligro. Pero también él corre el peligro de aburrirse mortalmente en la liga francesa.

Hoy la medida del éxito en el PSG no es el título de esa liga, que ha ganado en siete de sus últimas diez ediciones. Lo más importante para ese equipo es ganar la Champions League, que nunca ha obtenido.

Ahí se resume el gran problema del PSG y de Messi, que ha ganado cuatro Champions League en su carrera. Alzar ese trofeo por quinta vez, este año, ya no es posible. Y ganar la liga francesa es ahora tanto un sobreentendido como una obligación, por lo cual tiene escaso valor.

Hay una abrumadora superioridad del PSG sobre sus más cercanos contrincantes —a Niza le lleva 13 puntos y 15 a Olympique de Marsella— y, por lo mismo, Messi no tiene motivaciones reales por delante, salvo lograr su mejor forma con la selección argentina en el Mundial de Qatar de este año.

Porque al fútbol se juega para ganar, pero también para divertirse. ¿Y hasta qué punto se está divirtiendo Messi en París? ¿En qué medida podrá divertirse y motivarse de ahora en adelante? Y la pregunta vale doble porque viene de un período de aburrimiento (y sufrimiento) en Barcelona, donde su salida estuvo llena de meses de drama y conflicto.

No puede ser divertido para él que el diario deportivo francés L’Equipe lo calificara con un "3″, en una escala del 1 al 10, tras el agónico partido de ida de la Champions League en el que PSG ganó 1-0 en París al Real Madrid en febrero. Ese "3″, durísimo, es inusual en la carrera de Messi y abre la duda de cómo continuar a sus 34 años. ¿Lo que resta es seguir en PSG, después un par de años en la liga de Estados Unidos, Newell’s Old Boys en Argentina, y el retiro?

No tiene por qué ser así. Messi debería darse la oportunidad de jugar en la Premier League, donde hay equipos con historia y con alma. Donde hay hinchadas apasionadas que, además de a su club, se consideran obligadas a sostener a sus jugadores.

Ahí, la frase “our boys” (“nuestros muchachos”) es una forma de entender el fútbol y la vida. Los aficionados no solo se sienten indisolublemente ligados a sus clubes, sino responsables de apoyar a sus jugadores, sobre todo en los malos momentos. Y cuando las cosas van bien, no los enloquecen fuera de los estadios. En la Premier League se puede ser estrella sin vivir acosado y perseguido por los fans.

Ser campeón de esa liga es hoy, probablemente, lo más difícil y valioso en términos de ligas de primer nivel en el fútbol europeo. Hay drama, hay sorpresa, hay lucha por el título hasta el final, hay cinco equipos diferentes que han conquistado la liga en las últimas diez temporadas. Y hay un fútbol electrizante en estadios siempre vibrantes. Es un fútbol con alma en el que Messi no se aburriría.

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Messi es un apasionado del fútbol de su país, Argentina, pero no ha podido disfrutar su mejor costado: la pasión e impulso de sus hinchas (hay otros mucho menos atractivos, como el de la violencia). Lo más parecido al fútbol argentino (y mejor, porque no tiene la mayoría de sus defectos) es el británico. Incluso es la semilla de la que nace el fútbol de la tierra de Messi: Newell’s Old Boys de Rosario, donde inició su carrera y buscará jugar unos meses antes de retirarse, es un equipo de raigambre británica —como otros en Argentina: Banfield, Temperley y más—.

Pero antes de que llegue a ese equipo tiene, a una hora de vuelo de París, la oportunidad de jugar en una liga que lo apasione. Sería un error que Messi y la Premier League no se encontrasen: son dos potencias que deberían conocerse.

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