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SinLuz

Life Without Power

Publicado el 14 de diciembre de 2017

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El apagón de Puerto Rico es el más largo y amplio en la historia de los Estados Unidos. Cada día es como el anterior, una lucha continua para conseguir agua potable y mantener el ánimo. En todo el territorio, las telecomunicaciones son frágiles y el servicio de agua esporádico. Las escuelas siguen cerradas y nadie sabe cuándo volverán a abrir sus puertas. La salud médica es precaria. Los negocios se están cayendo y nadie está cobrando. Puerto Rico no se levanta sin luz. Sin electricidad, la isla está paralizada. Las pequeñas rutinas cotidianas se han convertido en actividades extenuantes y peligrosas. Solo queda esperar… pues nadie sabe cuándo llegará la luz. Read this article in English.

Publicado el 14 de diciembre de 2017

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RAFAEL SURILLOAlcalde de Yabucoa

Tu puedes marcar la historia de nuestro pueblo antes de Maria y despues de Maria.

Ella vino o enderezar a Puerto Rico o hacerlo nuevo.

Lo poquito que teníamos lo perdimos.

Me siento abandonado por el estado.

El mundo cambió, básicamente todo cambio.

La estabilidad llega hasta que llega el servicio de energía eléctrica.

Sin luz, no es fácil vivir sin luz.

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Dos huracanes de gran potencia devastaron a Puerto Rico en septiembre. A su paso, generaron una crisis humanitaria para 3.4 millones de ciudadanos estadounidenses… una crisis que continúa tres meses después. La restauración de la energía eléctrica está progresando lentamente. La autoridad está en bancarrota y la logística es pantanosa: Las brigadas y materiales viaja desde los estados y el terreno montañoso de la isla ha dificultado la reconstrucción en zonas del interior como Utuado. Miles de carreteras siguen bloqueadas y cientos de puertorriqueños en las montañas están totalmente aislados.

Dos huracanes de gran potencia devastaron a Puerto Rico en septiembre. A su paso, generaron una crisis humanitaria para 3.4 millones de ciudadanos estadounidenses… una crisis que continúa tres meses después. La restauración de la energía eléctrica está progresando lentamente. La autoridad está en bancarrota y la logística es pantanosa: Las brigadas y materiales viaja desde los estados y el terreno montañoso de la isla ha dificultado la reconstrucción en zonas del interior como Utuado. Miles de carreteras siguen bloqueadas y cientos de puertorriqueños en las montañas están totalmente aislados.

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El diluvio provocó deslizamientos de tierra y derrumbes que dañaron líneas de transmisión, rompieron tubos de agua y destruyeron casas enteras. La familia que vivía en esta casa logró escapar justo a tiempo. Las montañas ya recuperaron su flora y color pero siguen marcadas por rasguños de fango.

Reconstrucción de la escena.
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Reconstrucción de la escena.

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María Ortiz Viruet se mudó a la casa de su madre porque temía que la cuesta en la que descansaba su casa se iba derrumbar. Ella es una maestra pública desde hace muchos años y ha capoteado muchas tormentas en su vida. Pero nada la preparó para este tipo de oscuridad.

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Maria Ortiz ViruetMaestra

Maria me dejo sin nada.

No llegan los servicios básicos como el agua ni la luz.

Pues, mi rutina diaria se ha visto afectada.

Para preparar el café, usamos el agua que potable de botellita.

Tengo que ir a la joyita a buscar el agua con el baldecito para poderme bañar,

cargar el agua para lavar los trastes y los platos, los cubiertos.

Es duro.

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Como muchos maestros en Puerto Rico, María Ortiz Viruet llega cada día a una escuela vacía.

Escuela Segunda Unidad Marta Lafontaine Collazo en Utuado.

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Como muchos maestros en Puerto Rico, María Ortiz Viruet llega cada dia a una escuela vacía.

Miles de estudiantes han perdido algo fundamental: la escuela, ese lugar que enmarca sus rutinas, donde comparten con sus amigos y encuentran su sustento. Muchos no han asistido a clase en todo el semestre.

La falta de agua y electricidad impide y demora la apertura de más de 1,000 escuelas en la isla. Con cada día que pasa, los maestros se van dando cuenta que quizás están esperando a estudiantes que nunca regresarán.

María Ortiz Viruet no se acostumbra al silencio.

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speaker>Maria Ortiz ViruetMaestra

Estudie aqui desde el primer grado hasta noveno grado.

Por eso, amo mi escuela.

Amo mi comunidad.

Se siente bien triste

llegar al salon todos los dias.

Hacen falta las sonrisas de los niños.

Nosotros los maestros estamos asistiendo la escuela porque las instrucciones que nos dieron

al principio fue que arreglaramos las escuelas, que sacaramos escombros, que limpiaramos los salones

y que tuviéramos la escuela en optimas condiciones.

Y estamos esperando también que el cuerpo de ingenieros vengan y certifica la escuela

como que está lista para recibir los ninos.

Se van a ver bien afectados si no se toma la acción.

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En vez de estar en la escuela, los niños están aprendiendo a recoger el agua manantial para lavar ropa. Los estudiantes que no querían atrasarse en sus estudios se fueron para otros estados, a las escuelas de Florida, Texas y Nueva York. Pero los que se quedaron, como el hijo de María, Jesús, de 18 años, podrían perder un semestre entero.

Pero los que se quedaron, como el hijo de María, Jesús, de 18 años, podrían perder un semestre entero.

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Jesús Manuel Mejía OrtizHijo de Maria

De verdad, necesito mi escuela, es mi último año. Yo pienso que la “high” es unica.

Me lo han dicho muchas veces, “disfruta tu high, disfruta tu high.” Ahora como me lo voy a disfrutar así, con este desastre.

Necesito aprender mas soldadura porque me falta una sola cosa para aprender.

Y ya con eso ya se todo lo básico de la soldadura y tengo mi diploma.

Y pues, es mi ultimo año, no se que vaya pasar.

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Lo que sí sabe es que la planta eléctrica necesita arreglos casi todos los días. Cuando falla, vuelven a aparecer las velas y las linternas.

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El zumbido de las plantas eléctricas se escucha en toda la isla y el ruido se ha convertido en parte de la rutina nocturna de los puertorriqueños. El atardecer llega acompañado del ruido de la planta.

Los generadores son cruciales para las familias puertorriqueñas pero son costosos. No están diseñados para aguantar semanas de uso continuo.

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Los hogares individuales pueden sobrevivir con un generador pero tener que depender de estas máquinas por meses enteros es mucho más peligroso para los enfermos y ancianos.

Muchos de ellos necesitan electricidad para respirar. El número de muertes debido a la neumonía, diabetes, alzheimer y enfermedades respiratorias, ha incrementado -- comparado con el mismo periodo en 2016 -- tras el paso del huracán Maria. Se estima que el número de víctimas aumentará a más de 1,000.

Todo los avances de la salud médica son inútiles sin electricidad. ¿Cómo funcionan las máquinas de oxígeno y respiradores sin luz? ¿Cómo pueden esterilizar los equipos o enfriar la medicina?

Miles de personas con enfermedades crónicas viven en casa y son demasiado pobres y débiles para mantener una planta eléctrica prendida. Los vapores tóxicos también pueden provocar problemas respiratorios. Los familiares y trabajadores de salud se las tienen que arreglar lo mejor posible para poder lidiar con las circunstancias.

Aixa Jiménez (izq.) habla con Teresa Irizarry sobre su madre, Margarita.

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Tras el paso de Maria, la enfermera Aixa Jiménez ha tenido que pasar más tiempo con algunos de sus pacientes como Margarita de 94 años, quien sufre de alzheimer. Sin electricidad, trata de que su paciente viva dignamente -- limpia y cómoda -- pero la realidad se ha complicado.

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Teresa IrizarryHija de Margarita

La enfermera, Aixa.

Es un ser humano tan y tan bello.

Hemos aprendido muchísimo de ella,

nos ayudado un montón.

Aixa Jiménez Enfermera, Hogar Hospicio San Lucas Allá arriba fue un reto porque ella usa oxígeno continuamente.

Para la cama de posicion, para subirla es difícil.

Sin luz, cada dia es un reto para Aixa Jiménez, quien tiene que improvisar terapias para sus pacientes. Héctor Pérez no respira bien sin oxígeno porque sus pulmones no trabajan bien.

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Hector PerezPaciente de Hospicio

No tenemos agua todavía.

Estuve en el Cuerpo de Marinos. Pasé cinco años y nueve meses en el servicio militar.

Me inscribi cuando tenía 17 años y aqui estoy yo. Aun estoy vivo.

Lydia Zeda Reyes Esposo de Héctor Despues del huracan, como sabe todo el mundo, Utuado no tenia servicio de energía eléctrica ni todavía tenemos servicio de agua

Para el es bien difícil porque depende de oxigeno pues, siente mucho calor.

Con este abaniquito se abanicaba porque no tenemos la planta eléctrica ni donde instalarla ni nada.

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Cuando el puertorriqueño dice “bregar,” significa mucho más que simplemente esforzarse.

Lo que están describiendo es algo profundamente cultural -- la fuerza mental y emocional del boricua para lidiar con el sufrimiento con creatividad y humor. En los puentes y postes de electricidad hay mensajes optimistas escritos por la comunidad: “Yo no me quito.”

Ese es el espíritu puertorriqueño. Algunos se las ingeniaron para cruzar ríos cuando se les derrumbaron los puentes. Otros vecinos formaron brigadas para limpiar con machete las carreteras llenas de escombros. Conectaron diferentes cables a una sola planta para alumbrar varias casas. Se ayudaron unos a otros porque los boricuas se cuidan entre sí.

Sin embargo, los vecinos no pueden reconstruir autopistas o arreglar los postes de electricidad sin la ayuda del gobierno. El gobierno federal y el de Puerto Rico se demoraron casi dos semanas en proveer suministros y combustible a las comunidades más afectadas. La burocracia y las polémicas políticas todavía frenan la recuperación.

Mientras tanto, los puertorriqueños están bregando.

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Sobrevivir sigue siendo difícil tres meses después del paso del huracán. En Río Abajo, la tormenta destrozó el puente y dejó a los residentes sin acceso a sus casas, sin comida y sin servicios básicos. Necesitaban encontrar una manera para cruzar el río.

En Utuado, el huracán destrozó puentes y dejó a los residentes sin acceso a sus casas y sin servicios básicos.

Sobrevivir sigue siendo difícil tres meses después del paso del temporal. En Río Abajo, la tormenta destrozó el puente y dejó a los residentes sin acceso a sus casas, sin comida y sin servicios básicos. La familia de Syndia Maria Sotomayor Torres se inventó una sistema de polea y un carrito para cruzar el rio.

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Syndia Maria Sotomayor TorresUtuadeño

La idea principal vino de mi hijo Dennis, “Papi porque nos hacemos una

canasta y cruzamos el río.” Lo pensamos varios días hasta que se logró hacer.

Lograron hacerlo ellos para entonces poder tener acceso a la carretera principal para poder traer alimentos.

Dicen que se llama la “tirolesa” no se cual es el nombre completo.

Pero cuando pasamos por alli de momento sentimos que podemos volar.

Es el único medio que tenemos de salir de acá dentro y ha sido un gran ventaja para nosotros.

Para cada solución ingenua, existen decenas de cosas que te acuerdan de cómo era la vida antes.

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Syndia Maria Sotomayor TorresUtuadeño

La dificultad de vivir sin electricidad es fuerte

porque ya uno se había acostumbrado a un estilo de vida. Llegamos a casa, ibamos pensando en caer la tarde y prendemos las luces.

Todavía, treinta y pico dias despues del huracan, seguimos entrando a los cuartos y dandola asi automaticamente a el “switch” de la luz con los dedos y digo, “pero que yo hago?

Hemos logrado y tratamos de perseverar en esto porque nos han dicho que salgamos de acá dentro, que nos mudemos.

Pero cual es el hecho si esto es nuestro hogar. Esto no es una casa, esto es nuestro hogar.

Para Syndia y su familia la vida campesina ha puesto a prueba su capacidad de aguante.

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El paso de Maria también arrasó con ciudades y barrios de Puerto Rico. En Yabucoa, la tormenta tocó cada faceta de la vida urbana.

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El paso de Maria también arrasó con ciudades y barrios de Puerto Rico.

En Yabucoa, la tormenta tocó cada faceta de la vida urbana.

Con la tardecer, la ciudad de Yabucoa desciende a la oscuridad.

En Yabucoa, ni una sola bombilla ha sido alumbrada por la electricidad en casi tres meses.

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El parque de pelota que antes era el centro neurálgico de Yabucoa se ha convertido en un monumento a la potencia del huracán, pues hoy solo existen pedazos de metal. Los platanales que antes generaban millones en ingresos hoy están pelados.

Puerto Rico está en la quiebra. La isla llegó al borde de la catástrofe tras una década de recesión. Y Maria lo empujó al abismo. La Autoridad de Energía Eléctrica acumuló una deuda de 9 billones de dólares mientras su infraestructura anticuada se iba despedazando. Este territorio norteamericano no tiene recursos para darle energía a los negocios, que a su vez potencian la economía. Cada día que pasa, la situación se va empeorando.

Existen dos supermercados con mercancía suficiente para dar de comer a un municipio de 38,000 residentes. Las filas para la oficina de correo son larguísimas y el sustento más seguro se encuentra en restaurantes de comida rápida y los kioskos de la calle.

Muchos negocios no han abierto y otros abren sus puertas unas pocas horas al dia. Muchos trabajadores no han cobrado y no saben hasta cuándo podrán sostenerse.

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“El parque de pelota significa un patrimonio para los Yabucoeños. A nosotros se nos conoce como los Azucareros,” relató el alcalde Rafael Surillo. “En ese centro deportivo es donde se reúne todo el pueblo de Yabucoa. Tiene muchos años de historia y de momento, en menos de doce horas, se desapareció la estructura. Es para evidenciar el dolor que se siente.”

Reconstrucción de la escena.

“El parque de pelota significa un patrimonio para los Yabucoeños. A nosotros se nos conoce como los Azucareros,” relató el alcalde Rafael Surillo. “En ese centro deportivo es donde se reúne todo el pueblo de Yabucoa. Tiene muchos años de historia y de momento, en menos de doce horas, se desapareció la estructura. Es para evidenciar el dolor que se siente.”

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María Rivera y su esposo, Roberto, son dueños de un kiosko famoso en Yabucoa. “La Canoita,” ha vendido millones de alcapurrias, empanadillas y taquitos en las último tres décadas. Su negocio ha empujado a la pareja hacia la clase media pero mantener su éxito sin electricidad ha sido un reto tremendo.

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María Rivera y su esposo, Roberto, son dueños de un kiosko famoso en Yabucoa. “La Canoita,” ha vendido millones de alcapurrias, empanadillas y taquitos en las último tres décadas. Su negocio ha empujado a la pareja hacia la clase media pero mantener su éxito sin electricidad ha sido un reto tremendo.

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MARIA RIVERANegociante

Mira, la gente viene a Puerto Rico porque se le murió un familiar,

pero la primer visita es a las alcapurrias y después a la familia.

Y me lo dicen asi, la gente.

Pero ahora mismo, lo que trato es, que trabajo pues para diésel y para lo que nos vamos a comer.

Y con el revolú que teníamos, nosotros estábamos tan atenuados,

nosotros estábamos que ya nosotros no sabíamos si los pies no aguantaban.

Dicen que te acuestas, y no puedes dormir por los estrés que has tenido durante el día.00:36.230--> 00:40.200No puedes dormir. Y los otros días me subió la presión a 200, que nunca me había subido.

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La pareja viaja de pueblo en pueblo en busc de los ingredientes, pagando casi el doble de lo que pagaban antes del huracán. Sus ganancias se van en esos gastos y en combustible para el generador. Sin embargo, María y Roberto no quieren subir sus precios.

Las alcapurrias son cuchifritos típicos hechos de masa de guineos verdes, plátano maduro y yuca que se rellena de carne sazonada al estilo criollo.

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MARIA RIVERANegociante

Yo le dije a mi esposo, vamos a ir a trabajar hasta que nos acabe la mercancía.

Entonces nos fuimos a trabajar y eso era una acogida.

Yo tengo mis clientes de treinta años y ya no son ni clientes, son mi familia.

Ellos se tiran una broma y nosotros le tiramos una broma.

Y hay mucha gente que dicen, nosotros nos venimos aquí a aliviar el estrés.

Lo que estoy es comprando poco para que no sea mucho lo que tenga cuando se daña la planta.

Porque todas están fallando.

Por lo menos a todos a todo aquel que conozco, ya la planta le ha fallado.

A veces le digo a mi esposo, un dia de estos nos vamos y venimos mas na’.

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El fenómeno atmosférico afectó a más de 472,000 casas en Puerto Rico. Elizabeth Ortiz construyó su casa hace diez años y era la herencia de sus hijos, pero Maria tenía otros planes.

Reconstrucción de la escena.
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El futuro de Puerto Rico está en las manos del medio millón de jóvenes entre las edades de 18 y 24 años.

Pero es posible que esta generación haya sido la más afectada por los estragos de Maria.

Ellos nunca había vivido un desastre así y no había cultivado las destrezas necesarias para sobrevivir. Pero tampoco son niños pequeños, capaces de imaginarse un paisaje nuevo y ajeno. Estos jóvenes son lo suficientemente maduros para entender y sentir el desaliento.

La tormenta desbarató sus sueños. Algunos dicen que es algo sofocante y desesperante no poder cambiar el mañana. Antes de Maria, Alondra Quiles de 16 años, tenía un plan. Se iba a graduar y seguir los pasos de su hermano en Estados Unidos: se iba a inscribir en las fuerzas armadas. Pero después de Maria, ¿quién sabe? Lo único que sabe Alondra es que quiere estar al lado su madre que la necesita.

Por casi un mes, Alondra no tuvo la fuerza para regresar a su casa, donde pasó la tormenta encerrada dentro de un baño durante las 18 horas de la embestida furiosa. Esa desesperación llega al alma.

Su madre, Elizabeth, juró no huir y decidió luchar por Puerto Rico. Pero Alondra no está tan segura de que valga la pena luchar esa batalla.

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ELIZABETH ORTIZYabucoeña

Estamos viviendo en epoca donde vivían nuestros papás, nuestros abuelos.

No es tener abanico, no es tener a esos que le gusta bañarse con agua calientita, no hay calentador.

El mundo cambió, básicamente esto cambio.

La tecnología levantado volvió a, yo digo, 35 años para atras o mas.

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ALONDRA QUILES ORITZEstudiante

El mismo día del huracán, en medio del baño, yo le cuestionaba a Dios:

“¿Porque tu mandastes esto?

¿Porque permitiste que lo perdiera todo?”

Pues, si, le cuestione muchas cosas.

Yo le dije, yo quiero terminar mi cuarto año.

Yo decía, “Señor que abren la escuela que yo no puedo estar en este encierro, en esta soledad.”

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Los vientos de Maria derribaron las puertas y ventanas de la casa y arrasaron con todo lo que estaba adentro. Le rompió el corazón a Alondra. Su madre agarró lo que pudo entre los escombros pero no quedaba casi nada. Ellas viven de la luz de una linterna, lavan la ropa a mano y ordenan sus días por la luz del sol.

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ALONDRA QUILES ORITZEstudiante

Porque emocionalmente perderlo todo, que quizás los procesos de antes o quizás la vida de uno antes, a la de ahora.

Pues eso como que, trauma.

Pues, una ansiedad inmensa.

Es como, no se, es algo que uno tiene dentro de uno,

que uno quisiera como correr y correr y correr y cansarse y seguir gritando por alli para abajo para sacarse eso lo que uno tiene.

Pues, difícil, difícil porque literalmente estamos solas.

No me siento tan mal porque la tengo a ella, y me siento llena.

Porque no necesito mas nada. Después que yo tengo a mi mamá, donde dormir y que comer, estoy bien.

Su madre, Elizabeth, juró no huir y decidió luchar por Puerto Rico. Pero Alondra no está tan segura de que valga la pena luchar esa batalla.

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ELIZABETH ORTIZYabucoeña

Escuchar cuando hay luz en Yabucoa? Quisiera que fuera hoy.

Pero yo no dejo a mi isla.

A los ricos, quizas, se fueron pues porque no estaban acostumbrados a esto.

Pero nosotros los pobres, los que vivimos quizás esto antes,

y los que nos tras toco bien duro, tenemos ganas de luchar, de levantar al país.

No huimos.

El estar sin luz, sin energía, sin electricidad — significa que cada día es como el anterior. En cualquier estado de la nación estadounidense, esta circunstancia sería inconcebible. Pero el puertorriqueño sigue adelante con su rutina: enciende la planta, hierve el agua y aguanta. A la espera de cualquier señal, todavía invisible, de progreso.

El estar sin luz, sin energía, sin electricidad -- significa que cada día es como el anterior. En cualquier estado de la nación estadounidense, esta circunstancia sería inconcebible. Pero el puertorriqueño sigue adelante con su rutina: enciende la planta, hierve el agua y aguanta. A la espera de cualquier señal, todavía invisible, de progreso.

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Créditos

Reportaje y Camarografía

Arelis R. Hernández, Whitney Leaming y Zoeann Murphy

Diseño y desarrollo digital

Emily Yount y Seth Blanchard

Gráficos

Armand Emamdjomeh y Lauren Tierney

Camarografía de Drone (aeronave) y Fotogrametría

Jorge Ribas, Seth Blanchard, Kolin Pope y Hector Santos Guia

Edición

Reem Akkad, Kat Downs y Ann Gerhart

Traducción

Arelis R. Hernández y Paula Duran Rehbein

Iconos

Joanne Lee y Victoria Fogg

Fuentes cartográficas

Imágenes satelitales por Descartes Labs, NOAA y el Research Computing Center de la Universidad de Chicago

Agradecimientos especiales

Joa Rodríguez y Mardelis Jusino Ortiz

Acerca de nuestro proceso

Para acercar a nuestros lectores a las circunstancias reales en las que viven los puertorriqueños, reconstruimos tres escenas de esta historia: una ladera de una montana arrasada por un alud, un estadio de béisbol destruido por la potencia del huracán y el hogar de Elizabeth Ortiz, el cual sufrió importantes daños. Para crear estas escenas, que utilizan modelos tridimensionales de los lugares que visitamos, usamos drones para fotografiar todos los lados de cada ubicación, luego usamos un software especial de “costura” para identificar la forma de los lugares, los edificios y el terreno. Luego recreamos las ubicaciones como modelos tridimensionales con algoritmos. Los modelos necesitan ser revisados y ajustados, especialmente porque ciertas características no tienen buena presentacion con la técnica. Como resultado, algunos árboles y otros escombros se eliminaron de las reconstrucciones finales del proyecto.

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