Francisco Lasso y Jennifer Romero, activistas de CASA, asesoran a los vecinos de Woodbridge, Virginia, sobre cómo actuar en una redada migratoria. (Pete Marovich For The Washington Post)

Un viudo salvadoreño que llegó a Estados Unidos cuando era niño ya no visita la oficina de correos ni otros edificios gubernamentales. Una madre guatemalteca que vive con sus dos hijos en el condado de Prince George, Maryland, no ha salido de su casa excepto para hacer las compras básicas desde que se enteró del mensaje que el presidente Trump tuiteó el lunes por la noche.

El anuncio del presidente de que agentes federales pronto comenzarán a detener a las familias que viven de forma ilegal en el país y a deportar a “millones” ha exacerbado el sentimiento de temor que los aproximadamente 10.5 millones de residentes indocumentados han sentido durante más de dos años, según aseguran inmigrantes, activistas y funcionarios públicos.

Los padres dicen que no quieren que sus hijos participen en programas de verano. Las salidas a la compra se han reducido para limitar los trayectos en auto. Los inmigrantes sin papeles evitan las grandes multitudes, salir por la noche e incluso asistir a misa.

“Me aterroriza escuchar que van a hacer redadas masivas”, dijo Yadira, la mujer del condado Prince George. Al igual que otros inmigrantes indocumentados entrevistados para esta nota, no quiso proporcionar su nombre completo.

“Ya no salgo. Si manejo, me para la policía por cualquier cosita y verán que no tengo documentos y me arrestarán”, dijo. “Doy gracias a Dios que mi niño grande ya está fuera de la escuela porque ya no tengo que salir tanto”.

El Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) ha estado planeando durante meses redadas a gran escala dirigidas a familias, pero esta semana, cuando Trump anunció que la acción sería inminente, los agentes se sorprendieron.

A pesar de las limitaciones de espacio de detención y de personal federal, las autoridades dicen que hombres, mujeres y niños con órdenes finales de deportación serán detenidos en las principales áreas metropolitanas del país, en un visible intento de contener el flujo sin precedentes de familias desde la frontera y para desalentar a los migrantes de viajar rumbo al norte.

En el área de Washington, donde la mayoría de los gobiernos locales protegen a los residentes indocumentados, muchos funcionarios públicos han prometido no cooperar con las redadas federales. “Damos la bienvenida a los inmigrantes y a la vitalidad que traen a nuestras jurisdicciones”, un comunicado conjunto emitido el jueves por el alcalde de Baltimore, Jack Young (demócrata), y los ejecutivos demócratas de los cinco mayores condados de Maryland, incluidos Mark Elrich del condado de Montgomery y Angela Alsobrooks de Prince George. “Nos mantenemos unidos en pro de la diversidad, y nuestros departamentos de policía y nuestros empleados públicos seguirán trabajando para garantizar que los derechos civiles de todos sean respetados”.

Los grupos de defensa de los inmigrantes están ampliando los seminarios “Conoce tus derechos” y van de puerta en puerta en barrios con residentes inmigrantes, repartiendo volantes que explican en español y otros idiomas qué hacer si se aproximan los agentes federales de inmigración.

“La gente está realmente asustada”, dijo Hallie Ryan, abogada gerente del Centro de Justicia de Ayuda Legal del norte de Virginia, que esta semana se unió a otros grupos para pedir a funcionarios locales que no cooperen con ICE.

“Una operación como la que el presidente Trump anunció no se realiza sin cooperación local”, dijo Ryan. “Y los gobiernos locales tienen el poder de no cooperar con algo que solo sirve para aterrorizar a sus comunidades locales”.

El grupo visitó el jueves un complejo de apartamentos en Annandale donde viven varios inmigrantes, y aconsejó a alrededor de dos docenas de residentes que no permitieran a los extraños ingresar en su edificio y que no compartieran ningún detalle personal. “Sería más fácil si ni siquiera responden a sus preguntas y simplemente dicen: ‘Lo siento, estoy ocupado’", dijo Nicholas Marritz, un abogado de Legal Aid Justice Center. “La mejor protección que tenemos cuando nos enfrentamos a agentes de inmigración es el silencio". Una mujer hondureña que se negó a identificarse dijo que había permanecido resguardada en su apartamento toda la semana, desde que se enteró del anuncio de Trump. “Siento como que estamos presos”, dijo.

Después del tuit de Trump, la delegada de Maryland Joseline Peña-Melnyk (demócrata de Prince George) mandó un mensaje de texto a otros funcionarios latinos en el condado preguntando: "¿Qué podemos hacer para afrontarlo?". Inmediatamente entendieron a qué se refería.

Funcionarios de este suburbio de Washington, donde la población nacida en el extranjero se ha duplicado desde el año 2000, están trabajando en legislación que limitaría la participación de la policía local en asuntos de inmigración federal y que prevendría la discriminación contra los inmigrantes indocumentados o la negación de servicios por parte de las agencias del condado.

“Estamos caminando en una línea fina, intentando ayudar a la gente a prepararse sin causar pánico”, dijo Brandon Wu, un organizador del grupo Sanctuary DMV de DC, que el verano pasado denunció abiertamente los operativos de ICE que resultaron en la detención y deportación de 12 residentes de la ciudad.

"La mera amenaza de estas redadas realmente puede causar estragos en las familias inmigrantes", dijo Wu. "Porque de repente tienen miedo a hacer las cosas que tienen que hacer para vivir su vida cotidiana".

El abogado de inmigración Hassan M. Ahmad dijo que una cliente que esperaba la aprobación de una visa U, reservada para las víctimas de violencia doméstica, contactó con él el martes, preocupada de que el tuit de Trump sobre las redadas significara que su solicitud sería revocada.

“Nadie sabe qué esperar”, dijo Ahmad, que trabaja en el condado de Loudoun, en Virginia. “Todavía tenemos un sistema legal, un sistema de leyes. Pero ha sido difícil proporcionarles una sensación de paz ".

Julia Toro, una abogada de Washington, dijo que le preocupa que las personas comiencen a abandonar el país voluntariamente, incluso cuando tienen casos de asilo sólidos. “Eso es lo que sucedió con el TPS”, dijo Toro, en referencia al intento fallido de la administración de Trump de acabar con los programas que ofrecen protección temporal a inmigrantes de El Salvador, Haití, Nicaragua y Sudán. “No sabemos qué va a pasar, así que la gente necesita estar bien informada”.

La sesión de asesoramiento legal que la organización de defensa de los inmigrantes CASA ofrece semanalmente en Langley Park, Maryland, fue relativamente tranquila el martes, pero los activistas esperan que esto cambie. En el vestíbulo de la mansión remodelada que sirve como sede de CASA, las tres mujeres que esperaban su turno con un abogado admitieron que estaban preocupadas.


Activistas de CASA informan a los vecinos sobre sus derechos (Pete Marovich For The Washington Post)

“Mi mayor temor es estar separada de mis hijos”, dijo una madre joven procedente de Perú que estaba amamantando a su bebé. Entró ilegalmente a los Estados Unidos hace dos años y dijo que se replantea su decisión cada vez que ve las noticias. Ya no lleva a sus hijos al parque y rara vez se aventura a la calle.

Sentada frente a ella estaba Carmen, una mujer salvadoreña de 31 años que cruzó la frontera el 1 de junio. Carmen dijo que las amenazas de Trump suelen ser noticia en su país de origen, pero no la disuadieron de venir: tomaría la misma decisión de nuevo si tuviera la oportunidad.

“Estamos sufriendo tanto que cuando medimos el riesgo con sus palabras, igual nos arriesgamos,” dijo Carmen. “Todavía hay esperanza de que las cosas sean mejores aquí.”

Los activistas están ayudando a las familias a autorizar a terceros la custodia de sus hijos si son arrestados, dijo Nick Katz, abogado de CASA. También están identificando lugares seguros a los que pueden acudir si se sienten amenazados. Los inmigrantes están memorizando los números de teléfono de activistas y abogados.

“Frente a lo que ha sido una ansiedad flotante durante los últimos años, ahora hay un miedo agudo”, dijo Austin Almaguer, copresidente de Virginians Organized for Interfaith Community Engagement y pastor de la Iglesia Vienna Baptist en el condado de Fairfax, donde uno de cada tres residentes nació en el extranjero. Almaguer dijo que algunos de los miembros de su grupo que son indocumentados le han dicho que no permitirán que sus hijos asistan a campamentos de verano, ni que vayan a la biblioteca local.

Sharon Bulova, que preside la Junta de Supervisores en este condado, dijo que el tuit de Trump era “cruel” y que los funcionarios se asegurarán de que la gente esté al tanto de un nuevo programa con un presupuesto de 200.000 dólares que cubre los costos legales incurridos por personas que se enfrentan a un proceso de deportación y de que sepan que los agentes de la policía local no tienen nada que ver con el ICE.

“Ya sea personas que están aquí legalmente, ilegalmente o en un punto intermedio, es importante que confíen en los agentes de la ley del condado de Fairfax para mantener segura a la comunidad”.

Sin embargo, en el vecino condado de Prince William, el presidente de la Junta de Supervisores, el republicano Corey A. Stewart, dijo que su jurisdicción hará todo lo posible para ayudar a ICE a realizar más arrestos.

Al mismo tiempo, Stewart, un ardiente partidario de Trump que en los dos últimos años perdió sendas elecciones para gobernador y senador de Virginia, dijo que el presidente debería enfocarse en deportar a los inmigrantes indocumentados condenados por delitos no relacionados con el estatus de su ciudadanía.

En un centro para jornaleros en Silver Spring, Jesús, el viudo de 37 años, dijo que ha estado "leyendo todo" sobre los planes de Trump y “prestando atención a todo lo que sale”.

Él tiene un plan para sus hijos nacidos en los Estados Unidos en caso de que lo arresten y evita a toda costa los edificios gubernamentales, las grandes multitudes y la policía. “Me pone triste y me estoy enfermando por no dejar de pensar en esto y anticipar la migra”, dijo.

Aime Tchemeni, un periodista de África Occidental que busca asilo, leyó las noticias sobre tuit de Trump el martes temprano y dijo que estaba abrumado por el dolor.

“El presidente tiene que entender que no está lastimando a una sola persona", dijo Tchemeni, que también estaba en el centro de jornaleros y que pidió que no se publicara el nombre de su país por temor a las represalias de su gobierno. “Está haciendo daño a familias enteras y comunidades enteras de todo el mundo”.


Activistas de CASA reparten volantes a domicilio (Pete Marovich For The Washington Post)