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Wendy, de 11 años, y su familia llegaron a Estados Unidos desde El Salvador en mayo y viven en Silver Spring, Maryland. Entraron al país sin documentos después de un largo y peligroso viaje. Esperan obtenir un permiso para quedarse. (Evelyn Hockstein/For The Washington Post)

Posiblemente en los últimos meses has visto las imágenes de miles de personas detenidas en la frontera sur de los Estados Unidos. Muchos de ellos son niños que viajan sin sus padres o con familiares desde América Central. Quieren vivir en Estados Unidos, pero no tienen permiso para hacerlo.

Debido a una ley, las autoridades estadounidenses les han permitido a varios de ellos quedarse dentro del país y vivir con familiares mientras el gobierno determina si les permite quedarse permanentemente o deportarlos (enviarlos a su país).

El tema de la inmigración es muy complejo. De hecho, no hay un acuerdo entre los estadounidenses sobre a cuántos inmigrantes, o sea personas que vienen de otros países, debería permitírseles ingresar a los Estados Unidos y quedarse. El debate no solo es cuestión de cifras, sino también se trata de personas.

Una de esas personas es Wendy, una niña de 11 años, que llegó a los Estados Unidos con sus padres y su hermana mayor en mayo. Les llevó un mes viajar unas 1,500 millas desde su casa en un pequeño pueblo de El Salvador hasta la frontera de Estados Unidos y México. Viajaron a pie, en autobús y en carro, y cruzaron en balsa el Río Grande, el río que divide México y Texas.

“Tenía miedo de ahogarme”, recuerda Wendy, quien ahora vive en Silver Spring, Maryland. El viaje fue largo y aterrador, agregó. Wendy y su familia hablaron con KidsPost con la condición de que no se revelara su apellido.

Durante el viaje, la familia se separó y Wendy cruzó la frontera solo con su papá. Se entregaron a oficiales de la patrulla fronteriza de Estados Unidos y entraron a un centro de inmigrantes en McAllen, Texas. Allí, las autoridades separaron a Wendy de su padre y la llevaron a un cuarto grande sin ventanas donde estaban otras niñas y mujeres inmigrantes.

Wendy dice que se quedó allí cuatro días. Le daban agua y sándwiches de jamón y queso para la cena. No podía ducharse, y una noche había tantas personas en el cuarto que no quedaba espacio para acostarse a dormir. Cuando hacía frío por la noche, dijo, se arropaba con papel de aluminio. Durante el día, se sentaba en silencio y rezaba.

Después del cuarto día, recuerda que alguien la llamó por su nombre y le dijo que era hora de irse.

“Sentí una gran alegría”, dijo. “Ya quería ver la luz del sol”.


Wendy juega en un complejo de apartamentos en Silver Spring. Ella viajó desde El Salvador con su hermana y sus padres. Dicen que dejaron su país porque temían a las pandillas y no ganaban suficiente dinero para mantener a la familia. (Evelyn Hockstein/For The Washington Post)

Wendy se reencontró con su padre. Sus familiares en Maryland les enviaron dinero para comprar boletos de avión para que viajaran a Washington. Su madre y su hermana se unieron a la familia en Maryland a principios de junio, después de una experiencia similar en la frontera. La familia de Wendy espera obtener un permiso para permanecer en el país. Tienen que contratar un abogado e ir ante un juez. El proceso puede llevar mucho tiempo. Debido a que están aquí sin documentos, también podrían ser deportados.

Los padres de Wendy dicen que corrieron el riesgo de venir de tan lejos porque no ganaban suficiente dinero en su país para mantener a la familia, y tenían miedo de las pandillas que lastiman a las personas y les roban su dinero.

Madeline Taylor Díaz, una abogada de Ayuda, una organización en el área de DC que ayuda a los inmigrantes, dice que personas como Wendy y sus padres vienen aquí por mejores trabajos, educación y libertad. En los últimos años muchos han venido huyendo del crimen, la violencia y la persecución en sus países de origen.

“Es una crisis”, dijo Taylor Díaz. “Mucha gente viene porque realmente tienen miedo de quedarse en su país”.

El gobierno ha estado debatiendo qué debería pasar con estas familias. El presidente Trump y sus seguidores están a favor de construir un muro a lo largo de la frontera mexicana para evitar que las personas intenten ingresar sin la documentación adecuada.

La semana pasada la administración de Trump anunció un nuevo plan para que los inmigrantes indocumentados que cruzan la frontera sean llevados a su país de origen rápidamente o sean enviados a México mientras esperan que se tramite su caso migratorio.


Wendy le gusta comer hamburguesas e ir al parque a columpiarse. Dice estar ansiosa por ver la nieve. Pero toda vía extraña a sus amigos y familiares en El Salvador. (Evelyn Hockstein/For The Washington Post)

El secretario interino de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, dijo que este plan ayudará a solucionar la crisis en la frontera donde los centros de inmigración han estado sobrerpoblados durante meses. Además, dijo, las familias que no califican para quedarse en el país podrán volver a sus países más rápidamente.

“Este es un paso vital para restaurar la ley y la integridad de nuestro sistema de inmigración”, dijo McAleenan.

En los últimos 11 meses, las autoridades estadounidenses arrestaron a casi un millón de inmigrantes, casi el doble del total de 2018, en la frontera suroeste, que se extiende por 2,000 millas desde el sur de California hasta el extremo sur de Texas en el Golfo de México. Más de 70,000 eran niños que viajaban sin sus padres.

Taylor Díaz y otras personas piensan que Estados Unidos debería acoger a los inmigrantes.

“Ayudar a los inmigrantes es como ayudar a nuestros vecinos”, dijo Taylor Díaz. “Esos niños son iguales que los niños con los que vas a la escuela. Tratarlos de manera justa es parte de la tradición estadounidense”.

Wendy se está adaptando a la vida en Estados Unidos. Sus padres están tratando de matricularla en la escuela. Le gusta comer hamburguesas e ir al parque a columpiarse lo más alto que pueda. Nunca había visto a los árboles cambiar de color en el otoño y dice estar ansiosa por ver la nieve. Pero ella todavía extraña a sus amigos y abuelos.

“Ellos también me extrañan”, dijo.

GLOSSARY — GLOSARIO

Border — frontera

Kids — niños

Family — familia

Immigrants — inmigrantes

Countries — países

Immigration — inmigración

River — río

Trip — viaje

Permit — permiso

Jobs — trabajos

Crisis — crisis

Undocumented — indocumentado


Inmigrantes indocumentados esperan ser procesados por la patrulla fronteriza de Estados Unidos en McAllen, Texas, en mayo. Este año se produjo un gran aumento en el número de inmigrantes que ingresan ilegalmente al país. Muchos de ellos son niños que viajan sin sus padres o con familiares desde América Central.docum (Ricky Carioti/The Washington Post)

Historia de la inmigración en Estados Unidos

A Estados Unidos se le conoce como una nación de inmigrantes. Ha visto oleadas migratorias desde su fundación.

A mediados de 1800, una de esas grandes oleadas trajo más de 14 millones de inmigrantes, principalmente de Alemania, Irlanda y otras naciones del norte y oeste de Europa, según el Pew Research Center, una organización que estudia la inmigración estadounidense. A principios del siguiente siglo, se dio una oleada migratoria más, en la que llegaron millones de personas de Rusia, Italia y el este y sur de Europa. Después de 1965, la mayoría de los inmigrantes vinieronde Asia y América Latina.

Muchos llegaron a los Estados Unidos en busca de trabajo o para reunirse con familiares. Otros huyeron de la persecución religiosa y política, y vinieron en busca de la libertad. Por lo general, a estos inmigrantes se les conoce como refugiados, porque buscan protección en los Estados Unidos.

En las décadas de 1970 y 1980, algunos estadounidenses se alarmaron por los inmigrantes que ingresaban al país sin documentosa través de la frontera entre Estados Unidos y México. Esos temores llevaron a que aumentaran los servicios de seguridad a lo largo de la frontera sur y a algunas de las políticas de inmigración vigentes hoy en día.

Sin embargo, la inmigración ilegal, principalmente de México y América Central, creció en la década de 1990 y a principios de 2000. Muchos de esos inmigrantes llegaron a trabajar en granjas y en otros trabajos mal pagados. La mayoría eran personas adultas que dejaban a sus familias en sus países de origen.

El flujo de inmigrantes indocumentados disminuyó después de 2007 durante aproximadamente una década. Este año se produjo un gran aumento, impulsado en parte por la llegada de familias, niños que viajan sin sus padres y refugiados procedentes de América Central. Este flujo migratorio ha provocado una crisis que, según expertos, se debe a que muchos de estos inmigrantes no encuentran trabajo en sus países donde existen altos niveles de pobreza y violencia. El gobierno ha estado debatiendo cómo controlarlo.

Hoy en día, Estados Unidos tiene más inmigrantes que cualquier otro país. La mayoría de ellos —35,2 millones a la fecha de 2017— viven legalmente en el país. Mientras que cerca de 10,5 millones son indocumentados.