Donald Trump ha estado utilizando la problemática de la inmigración para posicionarse como favorito a la candidatura a presidente por el partido republicano, sin embargo su hostil retórica lo ha hecho acreedor también de los porcentajes de negatividad más altos entre el electorado hispano proclive a votar por los principales candidatos republicanos, según cita la encuesta de Washington Post – Univisión Noticias.

En camino hacia la contienda del Super Tuesday de las primarias y los caucus, la favorita entre los demócratas Hillary Clinton aventaja al Senador Bernie Sanders (I-Vt.) por casi 2 a 1 entre los hispanos.

El pasado sábado, Clinton perdió el voto de los hispanos en el caucus de Nevada por ocho puntos, según una encuesta de boca de urna. La encuesta de Post-Univisión se llevó a cabo entre el 11 al 18 de febrero, antes de que se realizaran los caucus. La organización de la encuesta fue el resultado de un esfuerzo conjunto entre la firma independiente Bendixen and Amandi International y Terrace Group, una firma republicana.


Aunque, en términos generales, fue clara la preferencia de los hispanos por el partido demócrata por sobre el partido republicano en una gran cantidad de problemáticas centrales, el sondeo sugiere que la mayoría no son entusiastas ni del liderazgo del partido demócrata ni de la presidencia de Obama.

La imagen marcadamente negativa de Trump se ha visto intensificada en los últimos siete meses por las repetidas demandas del multimillonario neoyorquino por construir un muro a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México y sus pedidos de deportación de inmigrantes indocumentados que residen actualmente
en el país.

Al día de hoy, 8 de cada 10 votantes hispanos tienen una visión negativa de Trump. Entre ellos, más de 7 de cada 10 tiene una impresión “muy negativa”, lo que implica más del doble del porcentaje en comparación con los demás candidatos principales.

Estos resultados se equiparan con los resultados de la encuesta de Univisión realizada durante el anuncio de Trump el verano pasado que mostraba una impresión negativa en más de 7 sobre 10 votantes y algunos menos de 6 sobre 10 dijeron incluso tener una impresión “muy negativa”.

En el caso de que Donald Trump sea el candidato republicano, su presente baja reputación entre los votantes hispanos podría poner en riesgo las esperanzas del partido de ganar las elecciones nacionales de noviembre. En comparaciones al día de hoy con la favorita del partido demócrata Hillary Clinton, Trump es el peor posicionado para los hispanos entre los tres candidatos republicanos preponderantes- Florida, senador Marco Rubio, Texas, senador Ted Cruz y Ohio, gobernador John Kasich.

La encuesta Post-Univisión analizó a estos cuatro candidatos republicanos y equiparó los resultados con los de Clinton y los de Sanders. Si bien en este punto todos están muy rezagados entre los hispanos, Trump es el que está peor, y pierde el voto hispano 73 a 16 por ciento con Clinton. Esta brecha de 57 puntos muestra una mínima diferencia en relación a los 54 puntos registrados el pasado junio, sin embargo es significativamente mayor al margen de 44 puntos por el cual el candidato presidencial republicano Mitt Rommey perdiera a los hispanos hace cuatro años atrás y es más amplio de todas las encuestas por cambios presidenciales desde 1970.

Entretanto, Clinton supera a Rubio por 30 puntos, a Cruz por 38 y a Kasich por 43 puntos. En comparación con Sanders, Trump se sitúa 56 puntos por debajo de Sanders. Rubio, por su parte, se posiciona 24 puntos por debajo de Sanders, Cruz 33 y Kasich 37.

Los esfuerzos de los republicanos por ganar las elecciones nacionales dependen en parte de la capacidad del candidato para captar la mayor porción de votos hispanos. Una alternativa para compensar las pérdidas de los votantes hispanos es lograr un mayor apoyo entre los votantes blancos.

Hasta el momento, el partido republicano y los otros aspirantes a la candidatura han eludido el sustancial daño colateral de la candidatura de Trump. Más de 6 de cada 10 votantes hispanos dicen que el enfoque de Trump en temas de inmigración no es representativo de todo el partido republicano.

Las opiniones de los hispanos en relación a los principales competidores de Trump, Rubio y Cruz, ambos de descendencia cubana, son variadas. Rubio cuenta con una imagen neta positiva de un 45 a 37 por ciento. Cruz tiene una imagen neta negativa de 44 a 39 por ciento. Kasich aún es un desconocido para aproximadamente 4 de cada 10 hispanos.


Ambos candidatos demócratas, Clinton y Sanders, recogen imágenes más positivas, en donde las opiniones favorables superan a las negativas en una diferencia mayor a 2 a 1. La ventaja de estos candidatos se debe en parte a la intención de voto por el partido demócrata entre el electorado hispano. Entre los hispanos que se identifican como independientes, Clinton recoge opiniones diversas con un 49 por ciento de respuestas positivas y un 46 por ciento de negativas. Por su parte, los votantes independientes hispanos expresan su imagen positiva por Sanders con un margen de 60 a 25 por ciento.

A pesar de sus conflictos con los votantes hispanos en general, Trump gana un sector entre los que planean votar en las primarias y caucus republicanos. Rubio lidera con un 27 por ciento de apoyo, seguido de cerca por Trump con un 22 por ciento y Cruz con un 19 por ciento, todos dentro del margen de error. La porción de voto de Rubio crece a un 34 por ciento cuando los partidarios de Jeb Bush son redistribuidos a su segunda preferencia, mientras que el apoyo a Trump permanece invariable y Cruz sube hasta el 21 por ciento.

El débil apoyo de Trump en contra los demócratas en las elecciones nacionales coinciden con la brecha entre los grupos demográficos, aunque es aún más pronunciada entre los hispanos con una inclinación republicana. En un cotejo contra Clinton, los hispanos con intención de voto hacia el partido republicano dijeron que ante una contienda contra Clinton el 88 por ciento apoyarían a Rubio y el 80 por ciento se inclinaría por Cruz, pero sólo el 59 por ciento de ellos apoyaría a Trump.

Los hispanos están en posición, además, de influir en la candidatura demócrata. Clinton supera a Sanders en 57 a 28 por ciento entre los votantes demócratas en las primarias, lo que muestra un porcentaje menor al 73 por ciento de Clinton en las encuestas de Univisión del verano pasado cuando Sanders sólo contaba con el 3 por ciento de apoyo. A partir del verano pasado, Sanders ha ganado popularidad y una mayor visibilidad entre los votantes hispanos lo que favoreció su posicionamiento casi cuadruplicando los valores iniciales de 16 por ciento hasta llegar al 60 por ciento. Clinton aún está en la punta de imagen positiva entre el electorado hispano con un 67 por ciento.

La edad es la clave de la línea que divide a los votantes demócratas hispanos bien reflejada en las encuestas a boca de urna en las primeras contiendas. Entre los votantes menores a 35 años de edad, Sanders supera a Clinton por 14 puntos porcentuales, mientras Clinton lidera en 50 puntos porcentuales entre los hispanos demócratas de mediana edad y por 70 puntos entre los mayores de 65 años.

Las votaciones pasadas sugieren que los votantes hispanos muestran una clara preferencia por los demócratas frente a los republicanos, tanto en términos generales como en una gran variedad de problemáticas.


Con una diferencia de casi 3 a 1, los hispanos confían en los demócratas por sobre los republicanos para controlar la inmigración, el sistema de salud, el matrimonio entre homosexuales y para mejorar sus vidas. Por un margen menor, los demócratas cuentan con más confianza para afrontar la economía, el matrimonio homosexual y los demás problemas del país en general. Los demócratas aventajan mínimamente en temas de terrorismo,
donde el 38 por ciento ponen su confianza en los demócratas, el 33 en los republicanos y el resto elige a ambos o a ninguno de ellos.

El trabajo y la economía se ubican por encima de la lista de los temas relevantes; el 33 por ciento expresa que estos puntos serán los mayores determinantes de su voto. La inmigración y la educación siguen en la lista de temas de mayor importancia con un 17 y 16 por ciento, respectivamente, seguidos por el sistema de salud con un 11
por ciento y el terrorismo con el 9 por ciento. Muy pocos situaron a las políticas internacionales, el cambio climático y el matrimonio entre personas del mismo sexo dentro de los problemas prioritarios.


A pesar de que el tema de inmigración se sitúa en segundo lugar, la encuesta muestra que la adhesión a crear una vía para lograr la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados es un factor determinante entre las filas del electorado hispano. Más de 8 de cada 10 expresaron que desean que el próximo presidente apoye dicha medida y el 42 por ciento dijo que no considerarían votar por un candidato que no esté alineado con tal política.

Por el contrario, el 32 por ciento sostuvo que la condición para lograr su voto estaría dada en función del respaldo a la ley de reforma de salud de 2010, conocida como Obamacare, al mismo tiempo que este 32 por ciento afirmó ganar un salario mínimo de $15.

Sin embargo, la confianza en el liderazgo del partido demócrata es aún escasa. Casi las dos terceras partes de los votantes hispanos dijeron que confiaban en los líderes del partido demócrata como representantes de sus posturas, en comparación con el 38 por ciento que afirmó que confiaban en los republicanos. No obstante, sólo algunos expresaron su plena confianza en los demócratas, con tan sólo el 23 por ciento de electorado hispano que dijo confiar “mucho” en comparación con el 42 por ciento que dijo confiar “un poco” en los líderes demócratas.

Asimismo, si bien el electorado hispano le dio un amplio apoyo al presidente Obama en las elecciones del 2008 y también en las del 2012, casi todos dijeron que sería poco probable que voten por un candidato que continúe con la agenda de Obama en comparación con aquellos que tienen más probabilidad de votar a favor (30 contra 34 por ciento).

Al preguntarles específicamente sobre la aplicación de las políticas de deportación para los inmigrantes indocumentados de Obama, más del doble de los encuestados sostuvo que la continuidad de las políticas de Obama haría menos probable la elección de dicho candidato, en comparación con más probable (48 contra 17 por ciento).

La encuesta se realizó en base a una muestra nacional aleatoria de 1200 hispanos registrados para votar, y se llevó a cabo vía teléfono fijo o celular. Los resultados totales tienen un margen de error de más o menos tres puntos porcentuales.

Emily Guskin contribuyó en el presente informe.