El mapa, clasificado como altamente confidencial, muestra un campamento guerrillero colombiano en la orilla sur de una planta hidroeléctrica en las pintorescas estribaciones de los Andes venezolanos. Presuntamente liderada por un guerrillero de izquierda conocido como “Comandante Lenin”, esta es una de las bases de combatientes que, se dice, luchan contra el gobierno colombiano mientras participan en extorsiones, secuestros, asesinatos y tráfico de drogas desde Venezuela. Según el exjefe de Inteligencia de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro sabe todo al respecto.

Esos y otros detalles — incluyendo las ubicaciones aproximadas, las actividades de los cárteles de la droga colombianos y las bandas criminales que operan en suelo venezolano — son parte de un informe de inteligencia venezolano que el General Manuel Ricardo Cristopher Figuera dice haber entregado personalmente a Maduro en su residencia de Caracas en noviembre.

“Le entregué una carpeta con esto y le dije: ‘Mire, esta es la situación con la guerrilla’ “, dijo el exjefe de inteligencia, que se volvió en contra de Maduro este año y ahora está en Estados Unidos.

“Ellos nunca tomaron medidas”, dijo. “Se podría decir que Maduro es amigo de la guerrilla”. Maduro, jefe del gobierno socialista de Venezuela, ha expresado durante mucho tiempo su simpatía ideológica con la izquierdista guerrilla colombiana. Pero ha negado las acusaciones por parte del gobierno de Colombia y otros de que su gobierno haya cooperado con ellos. El ministerio de comunicaciones de Venezuela no respondió a solicitudes de comentarios.

En un momento en que las tensiones en la región están escalando rápidamente, el informe clasificado — cuya copia fue obtenida por The Washington Post — ofrece nuevas acusaciones sobre el alcance del conocimiento personal que Maduro tiene sobre la presencia y las actividades de la guerrilla.

Las autoridades colombianas planean hacer una presentación contra el gobierno de Maduro en la Asamblea General de la ONU este miércoles, alegando que el líder venezolano está pasando de ser una amenaza interna a una amenaza internacional al dar refugio a guerrilleros que ellos describen como “terroristas”.

Su evidencia incluye fotografías de guerrilleros colombianos que, dicen, fueron tomadas en territorio venezolano, así como resúmenes de documentos internos venezolanos. Algunos de ellos fueron revelados este mes por la revista colombiana Semana, e indican que el gobierno de Maduro les proporciona apoyo militar y logístico de forma activa.

A finales del mes pasado algunos exlíderes de las FARC, el grupo guerrillero colombiano que libró durante décadas una guerra contra el gobierno colombiano, anunciaron que se retirarían de los acuerdos de paz de 2016, regresarían a la selva y tomarían nuevamente las armas. Las autoridades colombianas afirman que el video que realizaron para anunciar su regreso fue grabado en Venezuela.

Antes del anuncio, Maduro pareció mostrar simpatía públicamente hacia los comandantes del grupo disidente, y dijo en julio que eran “líderes de paz” y que eran “bienvenidos en Venezuela”.

El gobierno de Maduro ha contraatacado acusando al líder opositor Juan Guaidó de trabajar con las derechistas bandas criminales colombianas. El ministro del interior de Maduro, Néstor Reverol, apareció en la televisión estatal este mes mostrando fotos de Guaidó en compañía de dos presuntos miembros de la organización narco-paramilitar colombiana Los Rastrojos, la cual también fue mencionada como operando en Venezuela en el informe de inteligencia obtenido por The Post.

Guaidó no ha negado la autenticidad de las fotos. Dijo que fueron tomadas en febrero durante su breve viaje a Colombia y que no sabía quiénes eran los hombres. “No pedimos antecedentes penales para tomar una foto”, declaró a la prensa en Caracas.

Según el informe obtenido por The Post, al menos 600 miembros de las FARC, o las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y el ELN, o el Ejército de Liberación Nacional, se han agrupado en bases secretas en el estado venezolano de Amazonas.

El informe señala una presencia mucho mayor involucrada en la minería ilegal y otras operaciones ilícitas a lo largo de una extensa área de Venezuela, la cual se extiende desde la costa del Caribe hasta la frontera sur con Brasil. El documento también incluye fotos con nombres y alias de presuntos guerrilleros, así como de narcotraficantes colombianos y miembros de pandillas criminales que operan en Venezuela.

“No me soprende”, dijo Francisco Santos, embajador de Colombia en los Estados Unidos. “En todo caso, [el informe] subestima el alcance actual del ELN. Han crecido en el último año y se han sentido más cómodos, porque el gobierno de Venezuela ha creado las condiciones según las cuales ambos trabajan para ayudarse mutuamente en la región fronteriza”.

Las crecientes acusaciones contra el gobierno de Maduro se producen en un momento en el que Estados Unidos lidera un esfuerzo internacional para derrocar al líder de Venezuela con algunas de las sanciones económicas más duras jamás impuestas por Washington. Casi una docena de naciones del hemisferio occidental acordaron este mes invocar el Tratado de Río, un pacto de 1947 que permite una acción conjunta. Abarca desde sanciones económicas hasta bloqueos navales y fuerza militar.

El diálogo organizado por el gobierno noruego para asegurar un acuerdo entre el gobierno de Maduro y la oposición liderada por Guaidó ha fracasado. Los funcionarios del gobierno de Maduro ahora están negociando con grupos opositores más pequeños. En respuesta, los funcionarios de Guaidó han estado presionando, particularmente, a los gobiernos europeos para que tomen una postura más dura contra Maduro y así aislar a un líder que el año pasado se declaró victorioso en una votación considerada ampliamente fraudulenta.

Las denuncias sobre el apoyo venezolano a la guerrilla colombiana se remontan a hace dos décadas, a los tiempos de Hugo Chávez, el fundador del estado socialista de Venezuela. Pero los líderes de la oposición dicen que el apoyo a tales grupos y sus operaciones en territorio venezolano se han intensificado bajo el gobierno de Maduro.

“Ahora está muy claro que la guerrilla colombiana está involucrada en actividades ilegales en Venezuela y que [el gobierno de Maduro] es cómplice en esto”, dijo el líder opositor Leopoldo López vía telefónica desde la embajada española en Caracas, donde se encuentra refugiado desde el 30 de abril un intento de levantamiento fallido. “Esto contribuye a abrir los ojos de la comunidad internacional de que es necesario tomar medidas”.

Figuera dijo haber encargado el informe obtenido por The Post a fines del año pasado tras un ataque mortal del ELN contra un puesto militar venezolano. Ese ataque se produjo luego de que los militares venezolanos tomaran la inusual decisión de arrestar a cuatro guerrilleros colombianos en territorio venezolano, incluyendo a un comandante del ELN: Felipe Ortega Bernal, también conocido como “La Garganta”.

Figuera dijo que después de entregarle el documento a Maduro, el presidente le ordenó hacerle llegar el material a otros altos funcionarios, incluyendo al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. Padrino López, dijo Figuera, parecía compartir su preocupación por las operaciones impunes de las guerrillas colombiana en territorio venezolano.

“Pero él me dijo que no estaba autorizado a tomar acciones”, dijo Figuera.

Un mes después, dice Figuera, un alto líder guerrillero colombiano le pidió una reunión personal. Él dijo que en ese momento se volvió a acercar a Maduro.

“Maduro sólo me dijo, ‘yo me encargo’”, dijo Figuera. “Eso fue todo. Fin del asunto”.

Tanto el gobierno de Venezuela como el ELN han negado que exista apoyo logístico o táctico coordinado. En mayo, el ELN, actualmente el mayor grupo guerrillero activo de Colombia, negó haber tenido tropas en Venezuela y negó cualquier tipo de fidelidad hacia Maduro.

“Estas acusaciones son falsas”, dijo Israel Ramírez, un alto comandante del ELN conocido por el nom de guerre Pablo Beltrán en un mensaje grabado y distribuido a los medios. “Hay registros de las docenas de miembros del ELN que fueron arrestados en la frontera venezolana e inmediatamente deportados a Colombia”.

Jorge Rodríguez, ministro de comunicación de Maduro, negó la veracidad del reportaje presentado por la revista Semana. Dijo que los documentos en los que se basó fueron falsificados y que eran parte de una conspiración de la derecha para derrocar a Maduro.

“Matan la verdad para preparar el terreno para una agresión armada contra Venezuela”, dijo Rodríguez.

Carol Morello, Mariana Zuñiga, Maite Fernández y María Sánchez Díez contribuyeron con este artículo.