CIUDAD DE MÉXICO — Los mexicanos están profundamente frustrados con los inmigrantes después de un año de creciente migración de Centroamérica a través del país, según una encuesta llevada a cabo por The Washington Post y el periódico mexicano Reforma.

Más de 6 de cada 10 mexicanos dicen que los inmigrantes son un peso para su país porque se quedan con trabajos que deberían pertenecer a los mexicanos. Una mayoría del 55 por ciento está a favor de deportar a migrantes que viajen a través de México para llegar a Estados Unidos.

Estos resultados desafían la percepción de que México—un país que ha enviado millones de sus propios migrantes a Estados Unidos, quienes a su vez enviaron miles de millones de dólares en remesas a su país de origen—simpatiza con el incremento de migrantes centroamericanos. Por el contrario, los datos sugieren que los mexicanos están en contra de que los migrantes crucen por su país, expresando una antipatía que le podría sonar familiar a muchos simpatizantes de Trump al norte de la frontera.

La encuesta, que se realizó cara a cara a 1.200 mexicanos adultos, se llevó a cabo después de un importante endurecimiento de la aplicación de políticas migratorias por México luego de un acuerdo realizado en junio con la administración de Trump. Trump prometió que el acuerdo reduciría el número de migrantes que cruza a Estados Unidos y amenazó con imponer fuertes tarifas a México si no aceptaba.

Durante un año, los mexicanos han visto pasar a un creciente número de centroamericanos por su país camino a la frontera con EE.UU. Algunos de esos migrantes viajaban a pie o en autobuses en grandes caravanas, durmiendo en plazas en pequeñas ciudades y dependiendo de donaciones de comida y vestimenta. A su llegada a la frontera al norte de México, los migrantes esperaban meses mientras Estados Unidos procesaba sus solicitudes de asilo, causando gran presión en refugios locales.

Aunque el flujo de migrantes centroamericanos cruzando por México hacia Estados Unidos ha existido por años, tanto el incremento total de migrantes como su más visible método de transporte han hecho del fenómeno un controversial tema de interés público. Las políticas migratorias de la administración de Trump, que obligan a muchos de los que solicitan asilo a esperar en México por sus audiencias, hicieron que aumentara la cantidad de migrantes en el norte de México, exacerbando la frustración que sienten muchos mexicanos.

Según la encuesta Post-Reforma, 7 por ciento de los mexicanos dice que su país debería ofrecer residencia a los migrantes centroamericanos que viajan a través de México tratando de ingresar a EE.UU. Otro 33 por ciento apoya permitirles que se queden temporalmente mientras EE.UU decide si admitirlos. Pero una mayoría del 55 por ciento dice que deberían ser deportados a sus países de origen.

Cuando el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aceptó fortalecer la aplicación de leyes migratorias para evitar tarifas de EE.UU., muchos analistas esperaban que su base se desilusionara. López Obrador había defendido tradicionalmente los derechos de los migrantes y la libertad de movimiento para quienes buscaban asilo.

Pero el 51 por ciento de los mexicanos apoya emplear la nueva Guardia Nacional para combatir la migración de indocumentados en México, una pieza clave del acuerdo. Menos de la mitad de los mexicanos había oído hablar del acuerdo en junio, pero entre quienes sí lo conocían el 59 por ciento dijo apoyarlo y el 34 por ciento estaba en contra.

Parte de la oposición al pacto de migración podría venir de simpatizantes de López Obrador que piensan que el acuerdo no muestra empatía hacia los centroamericanos que buscan refugio. Pero en algunas zonas de México, los críticos más vocales del pacto dicen que éste ha forzado a ciudades mexicanas a lidiar con un creciente número de personas buscando asilo. En algunas ciudades del norte, hay rumores de que migrantes africanos están trayendo ébola; en otras, oficiales dicen que simplemente se han quedado sin espacios para acoger a los migrantes.

La semana pasada, por ejemplo, gobernadores de tres estados en el norte de México, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, firmaron un comunicado diciendo que no podían aceptar más migrantes. Culparon a la administración de López Obrador por permitir a tantos migrantes buscando asilo esperar en la frontera mexicana sin ofrecer más recursos a la región.

Para agosto, México espera recibir 60.000 migrantes en busca de asilo forzado por Estados Unidos que esperarán sus audiencias en tierra mexicana. López Obrador ha dicho que a esos migrantes se les otorgaría permisos de trabajo, pero no queda claro quién proveerá refugio o comida. Muchos probablemente pasarán meses en México antes de que EE.UU. les dé respuesta.

“Es casi imposible de lidiar con el número [de migrantes] del que el gobierno federal está hablando”, dijo Miguel Ángel Riquelme Solís, gobernador de Coahuila, en una rueda de prensa.

Un total de 11.6 millones de migrantes mexicanos documentados e indocumentados viven en Estados Unidos, pero la migración no autorizada desde México ha disminuido fuertemente en la última década. La encuesta Post-Reforma muestra que el 78 por ciento de los mexicanos dice que es más difícil migrar a Estados Unidos hoy que hace cinco años. Este año, los guatemaltecos están en camino de convertirse en el mayor grupo de migrantes aprehendido en la frontera con EE.UU. Sería la primera vez en la historia reciente que los mexicanos no conforman el mayor grupo de migrantes por nacionalidad.

Tras ocho meses de presidencia, López Obrador cuenta con una aprobación del 70 por ciento, un porcentaje alto pero menor al 78 por ciento que obtuvo en una encuesta realizada por Reforma el pasado marzo. Si bien obtuvo su cargo como un populista de toda la vida, López Obrador tuvo que rápidamente responder a las amenazas de Trump, más que todo relacionadas a la migración. Muchos esperaban que López Obrador—que alguna vez comparó la hostilidad de Trump hacia los mexicanos con la manera en que Hitler hablaba sobre los judíos—condenaría al presidente de EE.UU. Sin embargo, ha cedido a las demandas de Trump en temas migratorios.

Esa postura causó que muchos intelectuales mexicanos ridiculizaran a López Obrador y lo compararan con una marioneta del presidente de EE.UU. Comentaristas sugirieron que México quizás no pagó por el muro prometido por Trump, pero que efectivamente se había “convertido en un muro”.

Pero la encuesta Post-Reforma sugiere que estas medidas no han erosionado la popularidad de López Obrador significativamente. Una mayoría del 54 por ciento dice que López Obrador está defendiendo los intereses de México en sus negociaciones con Trump, aunque un similar 55 por ciento dice que Estados Unidos impuso a México el reciente acuerdo migratorio y que no se trató de un pacto entre las dos naciones.

López Obrador obtiene una puntuación relativamente alta por la forma en que trata a los migrantes: el 44 por ciento dice que ha hecho un buen trabajo en ese sentido mientras que 27 por ciento lo evalúa negativamente.

Los mexicanos continúan teniendo una opinión abrumadoramente negativa sobre Trump. Según la encuesta, a más de tres cuartos de los mexicanos no les gusta Trump y más de 8 de cada 10 dice que trata a su país sin respeto.

Según la encuesta, sólo el 2 por ciento dice que la inmigración es el problema más importante del país, mientras que el 55 por ciento opina que es la inseguridad y 9 por ciento menciona la corrupción y el desempleo. Otro 7 por ciento nombró la economía, seguido de 4 por ciento que dijo que es la pobreza, los problemas políticos y sociales.

Una minoría de mexicanos ve la migración como un riesgo de seguridad, con un 39 por ciento que opina que los inmigrantes cometen más crímenes que los mexicanos, 21 por ciento piensa que cometen menos crímenes y 31 por ciento no ve ninguna diferencia.

La manera en que los mexicanos ven a los migrantes parece haber empeorado significativamente durante el pasado año. Una encuesta realizada en 2018 por el Pew Research Center indicó que 57 por ciento decía que los migrantes fortalecían a México, mientras que el 37 por ciento dijo que lo debilitaba. La encuesta Post-Reforma hizo una pregunta similar y los resultados se invirtieron: el 64 por ciento de los mexicanos dijo que los migrantes eran un peso para el país mientras el 20 por ciento dijo que lo fortalecían.

A pesar de las preocupaciones por la seguridad y la migración, los mexicanos se muestran optimistas sobre el porvenir de su país. Alrededor del 40 por ciento dice que México está en el camino correcto, el 26 por ciento afirma que está en el camino equivocado y el 32 por ciento está en el medio.

Una mayoría del 53 por ciento expresó confianza en la Guardia Nacional, que fue creada por López Obrador y ha desempeñado un papel importante en la aplicación de políticas migratorias. Dos tercios de los mexicanos dicen que les gustaría que la Guardia Nacional estuviese en sus ciudades y el 45 por ciento dice que se sienten más seguros con su presencia.

López Obrador recibe una puntuación alta en temas como educación, salud, el combate contra la pobreza y contra la corrupción. En otros temas, sus números son más bajos: 45 por ciento le da una evaluación negativa a su combate contra el narcotráfico y el crimen organizado (24 por ciento lo evalúa positivamente) y 41 por ciento valora su actuación negativamente en temas de seguridad (mientras 32 por ciento lo evalúa positivamente)

La encuesta fue patrocinada en forma conjunta por The Washington Post y Reforma. Fue llevada a cabo del 9 al 14 de julio de 2019 y se entrevistó a 1.200 adultos cara a cara en 100 distritos electorales de todo el país. Los resultados finales tienen un margen de error de más o menos cinco puntos porcentuales.

Emily Guskin contribuyó con este artículo.